Conceden a 17 cuevas ser Patrimonio de la Humanidad
La Cueva de Tito Bustillo, en Ribadesella, fue descubierta en 1968 y alberga varias salas de pintura en las que se encuentran sus famosos caballos. efe
J.M. Santander
La Unesco otorgó en la noche del lunes la categoría de Patrimonio de la Humanidad a 17 cuevas que albergan los testimonios artísticos más importantes realizados al final la última glaciación, cuando casi toda Europa estaba cubierta de hielo y la Cornisa Cantábrica se convirtió en refugio de los cazadores del Paleolítico.
La primera y más importante de ellas, Altamira, ya gozaba de ese reconocimiento desde 1985. Ahora se le suman nueve cuevas más de Cantabria, cinco de Asturias y tres del País Vasco que conforman una colección de arte y yacimientos única en el mundo y corroboran la importancia de la visión que tuvo Marcelino Sanz de Sautuola.
Han pasado ya 129 años desde que, María, la hija del comerciante montañés cambió el curso de los estudios de la Prehistoria en Europa con aquel famoso “¡Papá, bueyes!”. El padre miraba al suelo y fue su hija quien le descubrió la maravilla que había sobre sus cabezas.
Era 1879. Marcelino Sanz de Sautuola acaba de descubrir gracias a la curiosidad de una niña las primeras pinturas paleolíticas conocidas hasta esa fecha y, de paso, la más bella muestra artística de la Prehistoria de la que hoy se tiene conocimiento: el techo policromado de los bisontes de Altamira. A Picasso se le atribuye una frase que resume su valor: “Desde Altamira, todo es decadencia”.
La Unesco acordó en Canadá extender el título de Patrimonio de la Humanidad que concedió hace 23 años a Altamira a 17 cuevas más de la Cornisa Cantábrica descubiertas y estudiadas, en su mayoría, por quienes siguieron los pasos de Sanz de Sautuola, pioneros de la Prehistoria en Europa como el español Hermilio Alcalde del Río, el alemán Hugo Obermaier o el francés Henry Breuil. Parte de ellas admiten visitas al público, otras cuentan con réplicas para difundir su arte y la mayoría sólo abre sus puertas a los investigadores.