Las autoridades de Indonesia han ejecutado a un supuesto “chamán” que a lo largo de diez años estranguló a 42 mujeres y niñas para beberse su saliva y hacerse con sus poderes. El asesino en serie, Ahmad Suradji, fue condenado a muerte en 1997 después de ser declarado culpable de la muerte de las mujeres y niñas en la isla de Sumatra. La petición de clemencia presentada al presidente Susilo Bambang Yudhoyono fue rechazada a finales del año pasado. Fue fusilado en una plantación de Deli Serdang, en el norte de Sumatra. “Pretendía ser un chamán que podía curar cualquier tipo de enfermedad”, explicó el portavoz de la Fiscalía General. “Cuando alguien le pedía que le curara, se quedaba con sus posesiones y con sus vidas”.