El Kremlin estima que el radar que Washington quiere colocar en Chequia no tiene razón de ser, ya que Teherán no tiene capacidad armamentística
El presidente Ahmadineyad preside un desfile militar de las Fuerzas Armadas que tienen muy preocupadas a Occidente. EFE
Agencias Moscú
La tensión en el Golfo Pérsico va aumentando por momentos, y la cuerda parece no tener límite para tensarse. Rusia señaló ayer que las pruebas de lanzamiento de cohetes de medio y largo alcance por parte de Irán en esta conflictiva zona del planeta demuestran que no hay una justificación militar para los planes de Estados Unidos de instalar un sistema antimisiles en el este de Europa-Chequia- porque las armas de Teherán no llegan tan lejos.
La Guardia Revolucionaria del país asiático ha probado esta semana varios misiles de mediano y largo alcance, incluido uno que podría llegar hasta Israel y las bases estadounidenses en Oriente Próximo. En las negociaciones para instalar el sistema antimisiles en Europa, Washington aseguraba que el objetivo de este centro era defender a sus aliados de amenazas como la de Teherán.
«Las pruebas en Irán solo han confirmado que en este momento tiene misiles con un alcance de hasta 2.000 kilómetros. Esto confirma lo que hemos dicho anteriormente», explicó el ministro ruso de Exteriores, Sergei Lavrov, en un encuentro con la prensa en Moscú. «Seguimos convencidos de la naturaleza inventada de la discusión sobre la amenaza iraní como un motivo para el despliegue del escudo antimisiles en Europa», añadió Lavrov tras su reunión con su homólogo jordano, Salahedin al Bashir.
Para el ministro ruso, las negociaciones, y no las amenazas, son el único camino para resolver este contencioso nuclear. «En general, estamos a favor de que cualquier problema relacionado con Irán sea resuelto a través de métodos negociadores, políticos y diplomáticos, con respeto mutuo y un diálogo concreto. Y no mediante amenazas», apuntó.
Asimismo, la Unión Europea admitió su «preocupación» por los ensayos y experimentaciones con misiles balísticos de medio y largo alcance impulsados los pasados miércoles y jueves, y emplazó al Ejecutivo de Teherán a «responder a las exigencias de toda la comunidad internacional» para disipar toda duda sobre su programa nuclear, con especial hincapié en que deje de enriquecer uranio.
La presidencia francesa de la UE subrayó en un comunicado que «tales pruebas no pueden más que agravar las inquietudes de la comunidad internacional, teniendo en cuenta que Irán no ha aplicado las resoluciones 1696, 1737,1747 y 1803 del Consejo de Seguridad de la ONU y, sobre todo, no ha suspendido sus actividades nucleares sensibles», lamentó en nombre de los Veintisiete.
Por ello, Bruselas aprovechó para emplazar al régimen de Ahmadineyad a responder a las exigencias de toda la comunidad internacional, tal y como fueron esgrimidas en las resoluciones del Consejo de Seguridad, a fin de encontrar una solución negociada al dossier nuclear del país iraní.
Lo curioso de esta crisis que vuelve a hacer tambalear el orden mundial es que la primera piedra no fue lanzada desde el país de los ayatolás, sino desde la Casablanca. Tras la demostración de fuerza de EEUU en esa zona hace un par de semanas, Teherán siguió el ejemplo.