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AUSTRIA

Una crisis por un diario

El influjo del ‘Kronen Zeitung’ explica el colapso del Gobierno de coalición

Luis LIdón (Efe) Viena
Detrás de la actual crisis del Gobierno austríaco que ha culminado con elecciones anticipadas está el Kronen Zeitung, el diario más leído proporcionalmente en el planeta y alimento espiritual de tres millones de lectores en un país de poco más de ocho millones de habitantes.
La línea editorial del periódico sensacionalista es de un euroescepticismo sin matices y la dicta desde hace medio siglo su propietario, Hans Dichand, de 87 años, al que muchos consideran el hombre más poderoso de la nación.
Dichand, quien se define como un simple redactor que prefiere estar en casa acariciando a su perro antes que delante de los focos de las cámaras, es la figura clave para entender el desmoronamiento de la coalición entre socialdemócratas y conservadores.
Los últimos datos del Eurobarómetro sitúan a Austria como el país donde la Unión Europea es peor vista en los 27, con apenas un apoyo del 28 por ciento de la población.
El Kronen Zeitung lleva desde hace años una campaña sistemática contra los “burócratas de Bruselas”, achacándoles los problemas más peregrinos.
Recientemente el diario acusó a la UE de encarecer los vehículos nuevos y tras el no de Irlanda al Tratado de Lisboa dijo que las pagas extra de los trabajadores estaban en peligro. Su predicamento la aprecian los propios austríacos, en un reciente sondeo del semanario Profil, el 52 por ciento de los encuestados afirmaron que el diario tiene “una gran influencia en la política nacional” de la república alpina.
La actual crisis se desató por una carta que publicó en el Kronen Zeitung el canciller austríaco, el socialdemócrata Alfred Gusenbauer y el nuevo presidente del partido, Werner Faymann, en la que hicieron público un cambio de 180 grados en la política europea de la formación. En unas líneas encabezadas con un “querido editor”, ambos líderes pedían que “futuros cambios en tratados europeos que afecten a Austria deben ser decididos por referéndum”.
Ese cambio, argumentado con que “mucha gente tiene la impresión que la UE no se ocupa de sus problemas diarios”, fue recibida con sorpresa por su socio de Gobierno, el conservador Partido Popular Austríaco (ÖVP).
La decisión es aún más inexplicable si se tiene en cuenta que Viena ya ha ratificado el Tratado de Lisboa por vía parlamentaria.
La ministra de Exteriores, la democristiana Ursula Plassnik, en una carta abierta a Dichand, le acusó de haberle lanzado hacía un año “una proposición inmoral”, la de mejorar la imagen del Ejecutivo de coalición si se mostraba a favor de un referéndum sobre el acuerdo firmado en la capital lusa.
Plassnik aseguró que había rechazado de plano la oferta y especuló con la idea de que la cúpula del SPÖ había accedido ante un ofrecimiento similar.

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