Los alrededores de la Catedral acogieron la exhibición de 80 coches llegados de todo el país
El encuentro nacional de los Seat 124 acaparó en la mañana de ayer las miradas de aquellos que paseaban por el centro histórico. secundino pérez
Goretti Cortina León
En este país, el Seat 124 ha hecho sentir a los españoles lo que era realmente un coche, consiguiendo llegar a todas las clases sociales”. Los nostálgicos del Seat 124 disfrutaron en la jornada de ayer de la concentración nacional, que se celebró en los alrededores de la Catedral, en la que participaron 80 coches de llegados de todos los rincones de la geografía española.
El Seat 124 se ha convertido con el tiempo en una pieza de colección desde que saliera el primero en el 68 que, en la actualidad,agrupa a cerca de 973 socios en el Club Nacional con una media de entre dos y tres coches por cabeza.
Aunque la oferta era amplia, de todos los colores y lugares, el taxi leonés de Antonio Cuesta Martínez y el modelo de competición de Ángel Hernández de la acapararon la mirada de los transeúntes en la mañana de domingo.
Desde el 3 de septiembre de 1980 hasta el 24 de mayo de 1987, el padre de Antonio Cuesta trabajó como taxista en León utilizando este modelo que alcanzó los 425.000 kilómetros –ahora cuenta con 485.000– entre los numerosos trayectos realizó por el país, Andorra y Francia. De aquellos tiempos, Antonio recuerda los viajes en el Seat a la playa durante las vacaciones con la baca cargada y las fiambreras.
Aquel viejo coche, que andaba con bombonas de butano,perdió su utilidad diaria y, ahora –convertido en una pieza de colección– se mueve para participar en las diferentes concentraciones y para recorridos muy concretos.
El modelo de competición de ‘Ángel de Béjar’ fue otro de los que acaparó la mayor atención de los asistentes. En 1980, su padre lo compró de segunda mano para transportar los andamios y todo el material para pintar; le fue cogiendo cariño y una vez que se sacó el carné de conducir lo empezó a utilizar. Unos arreglos por allí, otros por allá, asientos rojos, carrocería amarilla hasta llegar a lo que es hoy: un modelo de competición.
La mayoría de los propietarios coincidieron en que todavía no es muy difícil conseguir piezas, pero cuesta, por lo que en ocasiones recurren a otros modelos de vehículos para solventar esa ausencia.