El mandatario venezolano charlará por separado con el Monarca y el presidente el próximo día 25 de julio para intentar restañar las relaciones
Chacón y Zapatero junto al teniente general Rodríguez Fernández.
Agencias Madrid
El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, no está dispuesto a que se le acuse de vago. Más allá del acierto o no de sus decisiones, el inquilino de Moncloa, siempre remiso a reconocer la gravedad de la crisis, parece querer dar ejemplo de esfuerzo y dedicación con una cargadísima y trascendental agenda, impropia de estas fechas veraniegas.
El maratón del socialista comenzó ayer mismo con el nombramiento de una cúpula militar que, lejos de cualquier polémica, fue incluso saludada por el PP.
No satisfecho, Zapatero, que el próximo miércoles se entrevista con el jefe de la oposición, Mariano Rajoy, en un encuentro que promete ser tan intenso como poco fructífero, dio también a conocer que, dos días después, el 25 de julio charlará cara a cara con el polémico presidente de Venezuela, Hugo Chávez.
Antes, el populista mandatario sudamericano acudirá a Palma de Mallorca para cruzar pareceres con el Rey Juan Carlos y, quizá, limar las asperezas que aún subsisten tras el sonoro incidente que les enfrentó el año pasado en la Cumbre Iberoamericana de Santiago de Chile y del que quedó la ya clásica expresión “¿Por qué no te callas?”. Semejante desplante fue respuesta a las graves acusaciones contra el ex presidente Aznar, al que responsabiliza de auspiciar un supuesto golpe de Estado contra él.
Aquel episodio, más allá de poner de manifiesto el carácter casi insufrible del venezolano, agrió notablemente las relaciones bilaterales, lo que motivó que, en mayo, Zapatero y Chávez se entrevistaran durante la cita que reunió a América Latina y la UE en Lima. No obstante, ese acercamiento inicial supuso solo “un primer paso para el restablecimiento y la normalización plena”, que ahora se quiere consolidar de manera definitiva con la visita del líder americano a España.
Pero en tanto llega ese día, Zapatero no deja de ocuparse de los asuntos domésticos y nombró a la nueva cúpula militar, que estará dirigida por el teniente general del Ejército del Aire José Julio Rodríguez Fernández, piloto de cazas de combate, experto en sistemas de armas y nuevas tecnologías y que, desde ayer es el Jefe del Estado Mayor de la Defensa (Jemad). La designación de este gallego, de 60 años y que sustituye a Félix Sanz Roldán, cumple una regla no escrita por la que la jefatura castrense rota entre los tres ejércitos, ya que el nuevo dirigente procede del Aire.
Por su parte, el actual jefe de la Unidad Militar de Emergencias, el general Fulgencio Coll Boucher, toma el mando del Ejército de Tierra, mientras que el jefe de Estado Mayor del Ejército del Aire es el general José Jiménez Ruiz, uno de los tenientes generales más recientes. Además, al frente de la Marina, el Ejecutivo ha decidido situar al vicealmirante Manuel Rebollo.
A través de su número dos, la vicepresidenta De la Vega, el Gobierno dio la bienvenida a los nuevos mandos, completamente renovados. Tras el Consejo de Ministros, la socialista destacó la “trayectoria y experiencia probada” de los nombrados y reconoció la labor desarrollada por sus predecesores. “Gracias, muchas gracias a los cuatro”, destacó.
El relevo no fue solo del agrado del Ejecutivo sino que, lejos de lo usual, también fue celebrado por el PP, cuya portavoz en la Comisión de Defensa del Congreso, Beatriz Rodríguez-Salmones, se deshizo en bienvenidas. Eso sí, aunque consideró irreprochable el fondo de la decisión, no pudo evitar una crítica a Moncloa por su inoportunidad, ya que, a su juicio, la foto de ayer solo busca “réditos mediáticos”, añadió en su intervención de ayer ante los medios de comunicación.