Jiménez de Jamuz acogió durante la jornada de ayer la cuarta edición de esta celebración
Los pueblos de la provincia se unieron ayer en una fiesta común que cada año recorre un rincón del rico patrimonio histórico y cultural de León. mauricio peña
Laura A. Oria Jiménez de Jamuz
La provincia de León cuenta con una serie de señas de identidad propias pudiendo ser cualquiera testigo de alguna de ellas en diferentes ocasiones, siendo pocas en las que todas se dan de forma conjunta. Ayer fue una de esas ocasiones. Pendones, mastines y lucha leonesa se dieron cita en Jiménez de Jamuz para engrandecer una fiesta que, pese a su juventud, consiguió congregar a cerca de 6.000 personas.
El Día de la Provincia nació en el año 2005 de la mano de la Diputación de León que quería, de esta forma, exaltar las virtudes de las tierras leonesas comenzando ese peregrinar en Vegas del Condado y trasladándose en ediciones sucesivas a Toreno y Prioro para llegar en esta ocasión hasta el sur de León donde se congregó una gran multitud de autoridades. Isabel Carrasco, presidenta de la Diputación, encabezaba una comitiva en la que se encontraba el subdelegado del Gobierno en León, Francisco Álvarez, y el delegado de la Junta, Eduardo Fernández así como un gran número de alcaldes venidos desde distintos puntos de la provincia, destacando entre ellos Jorge Fernández, primer edil de Santa Elena de Jamuz, quien se mostraba muy satisfecho por la elección de Jiménez como sede de la fiesta de este año.
La presidenta de la Diputación, que llegó a la localidad alrededor de las 11:30 horas, no dudó en recorrer los stands ubicados en la parte ferial en los que pudo degustar diferentes productos de la tierra como cecina, queso o sidra, ni en disfrutar durante unos minutos del arte alfarero mostrado por el actual responsable del Alfar Museo. Al término de la visita Carrasco asistió a la misa que tuvo lugar al aire libre procediendo más tarde a explicar el por qué de la elección de este lugar para la celebración del Día de la Provincia. En este sentido destacó la riqueza de los oficios artesanos leoneses y la necesidad “de reconocerlos ya que ellos representan lo que hemos sido, lo que somos y lo que seremos” ya que defendió que aunque “lo anterior no debe ser un obstáculo para que sigamos progresando, es nuestra obligación conservarlo”, nombrando la alfarería como muestra.
Tampoco quiso olvidarse de la importancia del teatro jiminiego que “ha sabido conservarse y ha tenido una importancia fundamental en el teatro de calle”, augurando que todo ello daría lugar a una jornada “muy completa” en la que el fin principal es “la confraternización y la puesta en valor de todo lo que tenemos en nuestra provincia”.