La corta pero intensa carrera del aeropuerto de León, desde que por parte de la Diputación se colocase un cartel a finales del pasado siglo hasta la ampliación por parte del Gobierno de Zapatero de la pista a los 3.000 metros este mismo año, puede verse frenada por la crisis económica. El fortísimo incremento de los precios de los carburantes este año ha puesto contra las cuerdas a la mayoría de las compañías aéreas, desde las internacionales hasta las locales. Si estos precios no logran contenerse o rebajarse, todos los planes de expansión pueden verse limitados, lo que para un aeropuerto incipiente como el de León puede ser un lastre difícil de superar. Un ejemplo claro está en el anuncio por parte de la compañía de vuelos internacionales baratos Ryanair, la favorita para implantar en este mismo año vuelos de bajo coste desde el aeropuerto de La Virgen del Camino, inaugurando así el servicio de la nueva pista. Ryanair ha anunciado recientemente que suprime sus vuelos desde Palma de Mallorca y desde Valencia por los elevados costes. Esta noticia hace muy difícil, por no decir imposible, que pueda desembarcar en León en fechas próximas. Por otra parte, la compañía local Lagun Air ha visto aumentar sus problemas económicos al disminuir el número de pasajeros a causa de la implantación del Alvia y se reducirán más cuando el AVE llegue definitivamente a León. Los problemas para cobrar la deuda que tiene con el Ayuntamiento de León tampoco ayudan a sanear su economía. El resto de compañías de vuelos nacionales también puede verse afectada por la crisis de los carburantes y no sería de extrañar reducciones de vuelos o cancelaciones. Es el momento de que en León se ponga toda la carne en el asador para mantener y hacer crecer su aeropuerto.