La empresa asegura que la decisión de paralizar contrataciones en Europa no “pondrá en riesgo” a los 1.500 trabajadores de Palencia
Trabajadores en la factoría de carrocería-montaje de Renault Valladolid. Rubén cacho (ical)
Ical Valladolid
La empresa automovilística Renault garantizó ayer que “no se pondrán en riesgo” las contrataciones que afecten al lanzamiento del nuevo Megane, que se construirá en Palencia y que conforman la gran mayoría del plan de empleo previsto por la compañía en Castilla y León. Esta decisión se produce después de que el presidente de Renault, Carlos Ghons, anunciara ayer una congelación de las contrataciones en Europa para hacer frente a la crisis económica. Ghons explicó que se abre ahora un proceso de análisis del resto de los empleos previstos para la Comunidad, que en todo caso suponen la mínima parte de las previsiones de empleo de Renault.
De este modo, el Plan de Empleo 2008-2010 pretende incorporar este mismo año a 1.500 trabajadores a la factoría de Palencia y, según dijeron fuentes de la marca francesa“no es posible congelar esas contrataciones porque tienen que poner en marcha la fabricación del nuevo Megane”.
Estas mismas fuentes explicaron que las mayores incorporaciones para la compañía se producen en los primeros días de verano y a la vuelta de septiembre. Prueba de ello es que la factoría palentina no parará en el mes de agosto.
Carlos Ghons anunció ayer un plan para contrarrestar “la degradación del entorno macroeconómico, que supera las hipótesis más pesimistas que hiciera la compañía en su plan ‘Renault Contract 2009’”. De este modo, y como medidas más inmediatas, la empresa ha decidido congelar sus contrataciones en Europa, así como una “simplificación, paralización o aplazamiento de los proyectos considerados como no prioritarios” y un incremento de los precios de venta de los vehículos para absorber el aumento de las materias primas. Asimismo, Renault estudia otras medidas, entre las que destaca una reducción del 10 por ciento en sus costes de estructura, lo que se llevaría a cabo con un plan de bajas incentivadas y que podría afectar a cerca de cinco mil efectivos de todas las áreas del grupo, es decir, industrial, comercial y financiera.