El alemán del Columbia deja sin premio al español, que intentó sin éxito llegar en solitario
Burghardt (d) sabía que en un sprint tenía más opciones que Barredo, y cumplió el pronóstico. c. karaba (efe)
Luis M. Pascual St. Etienne
El alemán del Columbia Marcus Burghardt se anotó ayer el triunfo en la decimoctava etapa del Tour de Francia, de 196 kilómetros, tras imponerse al sprint a su compañero de escapada, el español Carlos Barredo (Quick Step), que intentó en vano dejarle atrás en numerosas ocasiones en los últimos 10 kilómetros, pues asumió que contaba con pocas opciones en una llegada compartida.
La fuga se fraguó alrededor del kilómetro 80, cuando el asturiano y el teutón se unieron en la cabeza de la carrera, pese a que ambos habían saltado bastante antes del pelotón. Alcanzaron una renta de hasta 10:50 en relación al grupo principal y de 5:52 con respecto a Roman Feillu (Agritubel), Le Mevel (Credit Agricole) y Mikel Astarloza (Euskaltel-Euskadi), que en ningún momento les inquietaron.
En la última ascensión, la Cóte de Sorbiers (de cuarta categoría), situada a 10 kilómetros de meta, se rompió el pacto de colaboración entre los escapados, y comenzaron las hostilidades.
El primero en intentarlo fue el del Quick Step, que trató de marcharse en solitario pero que se encontró atado en corto por el adversario. Éste probó fortuna en menos oportunidades, aunque con el mismo éxito, nulo.
Al ser conscientes ya de que la victoria se decidiría al sprint, ralentizaron el ritmo y jugaron al gato y al ratón, hasta que, a menos de medio kilómetro para la línea de meta, Burghardt sacó a relucir su superioridad.
Por detrás, Feillu, Le Mevel y Astarloza libraron su particular batalla para lograr la tercera plaza, que finalmente fue para el integrante del Agritubel, el más rápido de los tres.
El líder, sin apuros
Por su parte, el líder de la prueba, el español Carlos Sastre (CSC), no tuvo problemas para retener el maillot amarillo en una etapa rompepiernas, que en todo momento estuvo controlada por sus compañeros de equipo.
Lo único reseñable fue el ataque, a menos de 10 kilómetros para meta, de Dumoulin (Cofidis), Dessel (AG2R), Kreuziger (Liquigas), Hoste (Lotto) y Andy Schleck (CSC), quienes pensaban sobre todo en la clasificación por escuadras, y que concluyeron el recorrido a 6:39 de Burghardt.
Poco después, a 6:50, llegó el grupo principal, encabezado por Óscar Freire (Rabobank), que se impuso en el sprint a Erik Zabel (Milram) y Thor Hushovd (Credit Agricole), por lo que está a un paso de conseguir por primera vez el jersey verde de la regularidad para el ciclismo español.
Por su parte, el italiano Damiano Cunego (Lampre) continuó con su particular calvario en el presente Tour ya que se cayó y perdió bastante tiempo.
Poco después de terminar su labor, Carlos Barredo mostró su tristeza por no haber logrado la victoria. «Era difícil conseguirlo contra el alemán. Intenté irme en varias ocasiones, pero fue imposible. Él era más rápido y además se reservó, porque me dio relevos de mentira en los últimos 60 kilómetros. Éste no es mi Tour y tampoco el del Quick Step. Al menos, he cogido la escapada buena y he dejado claro que el equipo está en la carrera».
Por su parte, Carlos Sastre destacó que sigue sin pensar en la contrarreloj de mañana, pues prefiere centrarse en recuperarse del enorme esfuerzo realizado en Alpe D’Huez.