Evans tratará hoy de arrebatar el amarillo a Sastre
Sylvain Chavanel celebra el triunfo ante el esfuerzo de su compatriota Roy. A.E.
C. de Torres Montluçon (Francia)
El francés Sylvain Chavanel (Cofidis), todo un especialista en escapadas, inauguró su palmarés en el Tour al adjudicarse la decimonovena etapa, disputada entre Roanne y Montluçon y que se celebró en la víspera de la gran cita de hoy, el combate contrarreloj entre el líder, el español Carlos Sastre, y el australiano Cadel Evans.
La jornada resultó anecdótica para la general, pero grande para el ganador, de 29 años y a quien le ha costado ocho imponerse en la carrera más prestigiosa. Batió al sprint a su compatriota Jérémy Roy (La Française des Jeux), y lo pudo celebrar con locura en la línea de meta. A 1.13 concluyó el pelotón principal.
Fue la séptima victoria de la temporada para el triple campeón de Francia de contrarreloj, un luchador incansable que merecía un baño de gloria.
El trayecto hasta Montluçon se convirtió en un paseo para el gran grupo, y Carlos Sastre conservó sin el menor agobio el liderato a la espera del ‘día D’, el que le puede convertir en el sucesor de Óscar Pereiro y Alberto Contador. Afrontará la etapa más trascendental de su trayectoria profesional con un colchón de algo más de minuto y medio en relación a su enemigo número uno, Cadel Evans.
«Ha sido una jornada para recuperar. Las sensaciones están intactas ante la contrarreloj. Estoy tranquilo y me siento relajado. Haré el recorrido lo dejaré todo en la carretera», manifestó el combativo ciclista español.
El viaje se lo tomaron en serio un puñado de aventureros que desafiaron la escasez de fuerzas y el bochorno, que cayó a plomo en las espaldas de los supervivientes del Tour, entre los que faltó el italiano Damiano Cunego, que se marchó herido a casa.
El primer intento de fuga no tuvo el salvoconducto del pelotón. Se había metido en ella Egoi Martínez (Euskaltel), segundo en Prato Nevoso, pero tampoco tuvo fortuna en esta ocasión.
Joven contra veterano.
No obstante, sí prosperó la escapada francesa que formaron a partir del kilómetro 82 el joven de palmarés inmaculado Jérémy Roy y el ilustre Sylvain Chavanel.
No necesitaron más que entenderse con un poco de buena voluntad para ir logrando diferencias considerables, que se antojaban suficientes para llegar solos a la ciudad de Roger Walkowiak, aquel corredor que, gracias a una fuga consentida, consiguió 18 minutos de renta y ganó el Tour de 1956. Chavanel y Roy no contaron con semejante margen, pero cumplieron el deseo de disputarse el triunfo entre los dos.
En el sprint, no hubo color. Chavanel, que no irá a los Juegos de Pekín a pesar de ser el campeón de Francia contrarreloj, impuso su ley sin problema. Tuvo tiempo de celebrar efusivamente su éxito.
La etapa dejó un buen recuerdo para Óscar Freire, virtual vencedor del maillot verde de la regularidad. Será el primer español en subir al podio de París para recoger dicha prenda. A la afición nacional le encantaría que lo hiciera poco antes de que el abulense Carlos Sastre se pusiera el jersey amarillo en los campos Elíseos. La incógnita se despejará esta tarde. Sastre podría dar al cilcismo español el trecer triunfo consecutivo, tras los de Pereiro yContador en la ronda francesa.