EFE Bruselas
España y otros ocho países -Grecia, Rumanía, Eslovenia, Austria, Italia, Luxemburgo, Hungría y Francia- anunciaron ayer durante la reunión de ministros de Justicia de la Unión Europea su intención de poner por primera vez en marcha el denominado mecanismo de cooperación reforzada para sacar adelante una norma que regula la ley aplicable a los divorcios internacionales. Este procedimiento consagra la Europa a dos velocidades, lo que significa que un grupo de países avanzará más rápido que el resto.
La norma sobre divorcio solo puede aprobarse por unanimidad, pero Suecia ya ha anunciado que no levantará nunca su veto porque no quiere que un tribunal suyo aplique una ley de otro país. Su temor es que esta vía acabe sirviendo para introducir normas más restrictivas en materia de separación. La única manera de sortear este bloqueo, teniendo en cuenta que el resto de Estados miembros está de acuerdo con el reglamento, es mediante la cooperación reforzada, un procedimiento previsto en el Tratado. Para poder activarlo se requiere que ocho Estados miembros lo pidan a la Comisión.
La norma de la UE en discusión permite a los cónyuges escoger la ley aplicable a su divorcio. En los casos en que no haya acuerdo entre los esposos sobre la norma aplicable, Bruselas propone una serie de criterios basados en la proximidad. En primer lugar, se dará prioridad a la normativa del país de residencia habitual.