Quien resarcirá a Rafael, ese ‘pobre hombre’ que la miopía judicial condenó a prisión por violación, sin ser él, causante o culpable de la misma. Sirvió la declaración de la agredida, que aseveró que el violador padecía estrabismo visual, y unas pruebas endebles y carentes de rigor.
13 años se ha pasado a la sombra de la injusticia y encerrado entre muros de impotencia. Desconozco cuál es su condición social, pero la imagino. También supongo que su abogado no sería precisamente una lumbrera, o que el patrimonio del inocente-acusado sería tan menguado como para no merecer demasiada atención. Hoy se corrige el error y se le otorga la libertad, después vendrá lo de indemnizarle por los días pasados en prisión de forma injusta, y el Estado, o sea, todos nosotros, pagaremos una cantidad al agraviado, que sea cual sea, no compensará ni de lejos el daño causado.
Pregunto ¿los culpables de este error judicial, qué? ¿Seguirán cobrando sus haberes y, viviendo encuadrados en un estatus social de inmerecida reputación sin que nadie les pida cuentas? No es la primera vez que estas tropelías ocurren, y no será la única vez en que, los causantes de las mismas queden impunes. Seguimos comprobando cómo en un país como el nuestro, que calificamos como democrático y de Derecho, sigue habiendo clases y casis. El inocente que ha pasado 13 años en prisión es de los ‘casis’.
Los administrados nos sentiríamos más seguros viendo cómo a los juzgadores que yerran se les aparta de la posibilidad de volver a fallar.