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NAVARRA / Juicio

47 años de cárcel para ‘El Solitario’ por matar a dos guardias civiles

La sentencia dictamina que Arbe disparó 21 veces a los agentes por sorpresa y sin que pudieran defenderse

Varios agentes de la Benemérita conducen a Jaime Giménez Arbe a la Audiencia Pronvincial de Navarra. efe

OTR-Press Pamplona
Jaime Giménez Arbe dejó ayer de ser un presunto asesino y se convirtió en uno de los delincuentes más odiosos de la historia española. El Solitario, que había argumentado una serie de rocambolescas explicaciones para atribuir a un terrorista corso el asesinato de dos guardias civiles en la localidad navarra de Castejón en 2004, deberá cumplir una pena de 47 años de prisión por el doble crimen.
En concreto, se le condena a 20 años de privación de libertad por cada uno de los asesinatos, así como a siete más por tenencia ilícita de armas de guerra. Además, El Solitario deberá indemnizar con 190.000 euros a los padres de los agentes y con otros 48.000 euros a la mujer con quien Palmero había planeado casarse. También deberá abonar 24.285 euros al Estado por los daños ocasionados a un coche del Instituto Armado.
La Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Navarra considera a Arbe responsable de las muertes de los miembros de la Benemérita Juan Antonio Palmero y José Antonio Vidal, contra los que disparó “de manera sorpresiva y sin que dispusieran de la menor posibilidad de defensa”.
El asesinato tuvo lugar en la N-113, a la altura de Castejón, poco después de que los dos miembros de las Fuerzas de Seguridad iniciaran una persecución para tratar de interceptar al condenado que, probablemente, cometió alguna infracción de tráfico.
Cuando la pareja le dio alcance, Arbe, “sin mediar intercambio alguno de palabras con la dotación de la Guardia Civil, de manera inesperada, absolutamente sorpresiva, y teniendo los agentes sus armas reglamentarias sin montar y con las fundas abrochadas, disparó repetidamente 21 proyectiles con un subfusil de marca M3 y de fabricación americana”.
Precisamente el arma ha sido una de las pruebas que han servido a la Sala para dictar una sentencia que recoge que la ametralladora que empleó en el pueblo navarro es la misma que se le intervino al procesado en su detención en Portugal en julio de 2007.
La resolución también hace referencia a los testigos que pasaron por el juicio y que manifestaron que el criminal circulaba en un todoterreno pequeño, marca Suzuki, de color oscuro.
El tribunal añade que hay «otro grupo de indicios», como los cuadernos con rutas de huida hallados en su poder, el vehículo desguazado que fue localizado en la nave de Pinto y la prueba pericial caligráfica. Así, ha quedado demostrado que los cuadernos que se le requisaron al condenado fueron escritos por él mismo y en ellos constan las rutas correspondientes a las proximidades del lugar del crimen.

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