EFE Cádiz
Rafael Ricardi, que permaneció encarcelado 13 años tras ser condenado por una violación que no cometió, compareció ayer ante la prensa en Cádiz para denunciar que nadie le ha llamado desde su puesta en libertad para pedirle “perdón” por el error judicial que le tuvo preso desde 1996.
El ya ex reo, que antes de ingresar en prisión estaba en la indigencia, declaró que todavía está “muy asustado y muy extrañado” por todo lo que le rodea, ya que después de tanto tiempo en la celda todo es nuevo para él.
Con gesto aparentemente sincero, sostuvo que el error que ha cometido la Justicia “no se paga con nada del mundo”, pero no desveló cuál será la cantidad que la familia solicite en concepto de indemnización cuando el Tribunal Supremo revise el caso y le conceda la libertad definitiva.
Por su parte, la abogada de Ricardi, Antonia Alba, apoyó sin matices la postura de su cliente y reclamó las “disculpas públicas” de quien corresponda, ya que, según ella, se ha tratado de una equivocación “muy grave”, puesto que, como mínimo, desde el año 2000 el informe emitido por el Instituto Nacional de Toxicología ya exculpaba a Ricardi.
El guante lanzado por la letrada lo recogió de inmediato el ministro de Justicia, Mariano Fernández Bermejo, quien reconoció el “lamentable error” y señaló que, si bien no le corresponde a él pedir disculpas por él mismo, Ricardi debe saber que “la sociedad reconoce el error”.