La localidad se hace partícipe, desde la azotea, en una muestra compartida a partir del viernes
Dos imágenes de la muestra. Arriba, Ellen Kooi retrata un lugar en Holanda y abajo, Sergio Belinchón hace lo propio en Chile.
Goretti Cortina León
La minería y el arte contemporáneo se conjugan de forma temporal para ofrecer una serie de percepciones antagónicas de la naturaleza, recogidas en ‘Paisajes’. El primero aporta a la asociación el escenario, el Museo de la Minería de Sabero, y el segundo, la obra que procede de la colección Musac.
Desde el viernes, y hasta el 28 de agosto, el edificio anexo a la nave central del museo de Sabero ofrece el espectador el mundo en un solo espacio. Los elementos de toda la muestra comparten como directriz artística la huella que el hombre deja en el entorno natural. Así, la colección del Musac se distribuye en tres espacios.
El primero de ellos acapara la planta baja del museo con una selección de fotografías que abordan el paisaje desde una manera más tradicional. Mientras que aquellos trabajos que se han dejado llevar por la mirada sugestiva del propio artista, más que por una descripción objetiva del detalle a fotografiar, se han destinado a la primera planta.
Y en la azotea, el tercer espacio, Sabero se hace protagonista de los ‘Paisajes’ del Musac. En lo más alto del edificio se ha acondicionado un mirador con vistas al paisaje más ‘real’ de toda la muestra, participando de aquella línea artística que comparten el resto de lugares: la incidencia de la mano del hombre en ellos.
La colaboración entre ambos museos culmina cada noche de agosto con una proyección en el exterior –’Eye catching’, de Jennifer Steinkamp– que invierte el vector de la exposición; en esta ocasión,la naturaleza es la que interviene sobre las huellas del hombre.