La lucha llega mañana a Gradefes, la comarca de uno de los más grandes, Eutiquiano el de Nava
Nano Urdiales es sacado a hombros tras un gran corro en la Puentecilla
Fulgencio Fernández Nava de los C.
La lucha leonesa arranca agosto con un pequeño maratón de cuatro corros, desde mañana hasta el martes el circuito pasará por Gradefes (el sábado, 2), La Vecilla (domingo), La Robla (lunes) y Puebla de Lillo (martes). Llega a la tierra de muchos históricos de este deporte, desde el campeón provincial Luis Ferreras en Gradefes al desaparecido Chana en La Vecilla (además de todos los de Campohermoso) o Tomás Domínguez, el de Lillo.
Habría muchos más, pero visitando Gradefes no se puede pasar por alto un nombre, el de Eutiquiano Urdiales, ‘Nano’ el la cercana localidad de Nava de los Caballeros, pues nadie duda de que se trata de uno de los más grandes de todos los tiempos, al margen de uno de los luchadores más longevos, baste recordar que ganó su primer Campeonato Provincial con 19 años en 1945, en ligeros, y el último veinte años después, en 1965, en medios, cuando estaba a punto de cumplir los 40, pero su calidad le permitía ganar con esta edad y también su afición. “Me gustaba mucho luchar, por eso aguanté enfrentándome a tres generaciones, empecé luchando con los molineros de Carbajosa y aguanté hasta los tiempos de Bernardo el de Villarmún, pasando por la época de los Felipe, Cayo y todos aquellos”.
Pero ya es ir muy deprisa pues empezando por el principio habría que ir al año 1926 y a Nava de los Caballeros, su pueblo. “La lucha era el deporte que había entonces pues no había más que ir a la era y agarrarse, para otros deportes no teníamos posibilidades en los pueblos. Yo desde niño me recuerdo agarrado, a la salida de la escuela, en cualquier momento”. Y desde niño comenzó a recorrer los corros y pronto comenzó a ganar, aunque Nano siempre insiste en que no ganaba siempre, que había muy buenos luchadores. Cuesta mucho trabajo arrancarle una bravata a Nano, pero sí desvela algunos recuerdos. “No se me olvida, porque me hizo mucha ilusión, un premio que gané en Sahechores cuando tenía 15 ó 16 años. Me dieron 75 pesetas por ser el luchador que más rivales tiré aquel día. Menuda ilusión que me hizo”.
Muchos de los recuerdos de Nano están vinculados a algún premio, a una anécdota, como su primer Campeonato Provincial, en 1945, unos años en los que este título despertaba verdaderas pasiones. “Se disputaba el 5 de octubre y yo vine el día antes para León, a dormir a casa de mi tío Gaspar, que me sacó a dar un paseo para que viera en el escaparate de una tienda de Ordoño los premios que daban, el famoso cinto de siempre y, además, una bicicleta. Él, para darme a entender que todavía era muy joven, me dijo: ‘¡Qué pena que tenga el sillín tan alto!’”. Pero Nano al día siguiente ganó su primer Provincial y la bicicleta, “que menudo servicio me hizo, fui en ella a muchos corros durante años”.
Acababa de arrancar la carrera de un gran campeón y un caballero. Jamás encontrará un rival que hable mal de Nano, hasta el punto que haciendo un juego de palabras con su pueblo de nacimiento, Nava de los Caballeros, se le conocía con el apodo de ‘El caballero de Nava’.
Nano trabajaba en el campo, ése era su entrenamiento. Sólo había algo que hacía siempre que iba a luchar a un corro. “Me iba a bañar al río antes de marchar del pueblo, me relajaba mucho”.
Y así fue ganando corros por toda la provincia. Así se convirtió casi en una leyenda en un Ribera contra Montaña en Cistierna, donde después de pasar tres rondas se quedó él solo con cinco luchadores de la Montaña, entre ellos gente de la calidad de Benitín el de Las Salas, Atilano el de Viego o Cipriano el de Horcadas. Y ganó Nano, como tantas veces, aunque a él no le guste contar batallas en las que salió victorioso y sí hablar de excelentes luchadores a los que se midió, como Zazo el de Barrio. “¡Qué bueno era! Tenía un saque terrible, era rapidísimo, te metía debajo del brazo como si fueras una chaqueta”.
Pero sus rivales hablan de otra cosa, de lo bueno que era Nano.