Logo de la-cronica.net


FETIVAMENTE / Fulgencio Fernández

Cuando a la calor le dicen canícula

En lo tocante al verano, ya se le puede llamar canícula. Igual que Cela encontró diez señales pal joputa, los Filósofos de lo Rural sin Obra Publicada nos sentamos en el banco de pensar a ver pasar veraneantes y pudimos comprobar que se dan todas las señales para que al calor se le llame canícula. Veamos:
- El presidente del Grupo de Filósofos, El Tumbao (ET), ya puso las sandalias. Con calcetines, no vayan a pensar que es veraneante.
- El señor obispo de Oviedo ya vino a coger el te de la peña y para agacharse a atroparlo se ató la sotana con una cuerda de paca que le dio Eugenio, que ya le dijo al dársela: “Pero, hombre, cómo viene a calzón suelto. Usted para Oviedo será muy listo, pero en cuanto sube el Puerto de Pajares… una burrina, se lo digo yo”.
- Los asturianos traen bisera pero ya no son las de Fernando Alonso, ahora se vuelven a llevar las del Soma en los prejubilaos y las del descenso del Sella en los que vienen a presumir.
- Un guaje se cayó entre las ortigas de la pared del Casino y cuando lo llevaba la madre todo brotado para el médico le dijo Mediagorra: “Eso es el carbunco” y la mujer lo vacunó.
- Cuando los guajes van de excursión al río para ver si juegan algo al escondite con una de Gijón que fue dama de honor, a la fiambrera le llaman taperguey y en vez de tortilla llevan choper. Con lo que si le andan a la de Gijón pagan el viaje pero si no hacen un pan con unas ostias.
- Y, sobre todo, todavía no ha vuelto Cuatropadres desde el día de la fiesta, Santiago. Dijo, “madre voy a llevar a uno de Matallana, que marcharon los colegas y se les olvidó aquí”. Ya dice su madre, “él era de Matallana, pero vete a ver dónde viviría”.

Publicidad
pix
publi
pix

© Promociones Periodísticas Leonesas, S.A.
Moisés de León, 49-bajo 24006 León (España)

Correos de La Crónica