En tres años ha triplicado su precio en las chatarrerías. La operación ‘Ancora’ de la Guardia Civil ha encontrado en León al mayor comprador de España
Material localizado por la Guardia Civil. GUARDIA CIVIL
C.R. León
Tanto cobre robado no era normal. La Guardia Civil ha acabado esta semana con los mayores ladrones de este metal en España, una de cuyas bases era León. La operación del Seprona se produjo tras detectarse un incremento del número de robos de cable, y concretamente el telefónico, lo que motivó que por parte de la Comandancia de la Guardia Civil de Madrid se impulsara un dispositivo especial.
Agentes de la Guardia Civil, pertenecientes al Servicio de Protección de la Naturaleza lograron, en el marco de la Operación “Áncora”, la detención de 35 personas —una de ellas en León— y la imputación de dos más por delitos relacionados con el roboy la recepción de cable de cobre. En total se intervinieron más de 167 toneladas del preciado metal.
Recientemente, el Centro Español de Información del Cobre, asociación profesional que representa a la industria básica del cobre en España, había expresadosu pesimismo sobre la eficacia policial contra estas mafias. Según datos de esta asociación, el 30% del cobre que se consume en el mundo procede del reciclado de este metal en fundiciones. Esto, unido al incremento de su precio, ha animado a muchos grupos de delincuentes a especializarse en su robo, ya que antes de 2005 la tonelada de cobre costaba entre 1.500 y 2.000 euros y ahora su precio supera los 5.000.
Fruto del estudio realizado sobre todos los hechos relacionados con el robo de cable de cobre, se pudo determinar que detrás de estos robos indiscriminados era imprescindible la existencia de puntos de compra, cuyos titulares, a sabiendas que el material que estaban adquiriendo era robado, lo recepcionaban en sus establecimientos.
Con todos los datos adquiridos, el Servicio de Protección de la Naturaleza puso en marcha el operativo oportuno destinado a inspeccionar todas aquellas empresas y chatarrerías que pudieran estar adquiriendo, de forma irregular, el cobre sustraído, complementando así el operativo puesto en marcha por las Unidades de Seguridad Ciudadana de la Comandancia de Madrid. El objetivo: prevenir y reprimir “in situ” las sustracciones de cable de cobre, tanto de alumbrado como telefónico.
Tras realizar las inspecciones oportunas en más de 100 establecimientos, han sido localizadas un total de 12 empresas que recepcionaban cable de cobre, el cual, a sabiendas que era de dudosa procedencia, era adquirido por lo propietarios de estas empresas y chatarrerías.
Gracias al análisis efectuado tras las primeras inspecciones realizadas en la Comunidad de Madrid, se lograron ubicar otras empresas del mismo gremio ubicadas en Toledo, Barcelona, León y Huelva.
Entre los 35 detenidos se encuentran 9 ciudadanos rumanos, que fueron sorprendidos por los agentes en las chatarrerías que estaban inspeccionando y que regresaban de robar cable, disponiéndose a venderlo en las empresas en las que se estaba actuando en ese momento. El resto de detenidos son propietarios de empresas que se dedicaban a la adquisición del cobre robado.
El cable recuperado, un total de 167.452 kilogramos, procede en su inmensa mayoría de robos de cable telefónico, aunque también ha sido recuperado cable procedente de Renfe. Para la identificación del cable, la Guardia Civil ha contado con el apoyo de técnicos especializados de las empresas afectadas, principalmente de la compañía Telefónica.
El mayor volumen de cable ha sido recuperado en la provincia de León, donde se localizaron más de 109 toneladas. El precio en las chatarrerías oscilaba, según la Guardia Civil, “entre tres y cuatro euros”. El destino del material robado eran grandes almacenistas o fundiciones donde llegaba el cable troceado, pelado o quemado ya que, según la Guardia Civil, así se “eliminan pistas” y se incrementa su precio en el mercado.
Países emergentes como China o la India han provocado una revolución de los precios de los metales en los mercados internacionales que está siendo aprovechada por bandas organizadas, las cuales han visto en el robo del cobre un negocio redondo. El cobre se utiliza en una amplia gama de productos de uso cotidiano, desde cables de electricidad hasta equipos de aire acondicionado. El valor del cobre en Bolsa de Metales de Londres (LME, por sus siglas en inglés), llegó a un máximo histórico de 3.670 dólares por tonelada el 16 de agosto pasado.
Hasta esta reciente operación, según datos facilitados por la Asociación Independiente de la Guardia Civil,tan sólo se esclarecían el 16% de estos delitos en el conjunto de España. Según la asociación, la secretaría de Estado de Seguridad ha mostrado especial interés en este tipo de robos, ya que ocasionan graves pérdidas a empresas eléctricas y a numerosos organismos que necesitan gran intensidad de electricidad para su actividad productiva (muchas de ellas comprueban que tras los robos todo el tendido eléctrico les ha sido sustraído). El comercio del cobre por empresas que pudieran dedicarse a la compra de ese material robado (receptación) ha puesto en evidencia este lucrativo negocio, dado el precio de este metal. A pesar de que han sido varias las bandas desarticuladas, al menos una empresa se ve afectada cada mes por alguno de estos robos.
A raíz de esta operación, la Federación Española de la Recuperación (FER), patronal de las empresas de reciclaje de metales, ha pedido una ley que prohíba comerciar con la chatarra sin titulación y, de esta forma, se acabe con el intrusismo y la compra-venta ilegal de cobre. El presidente de la federación, Ion Olaeta, ha explicado que, ahora mismo, la práctica general es que las empresas de reciclaje reciben chatarra de gestores ilegales, que puede ser robada, puesto que la ley no exige el carné de gestor de residuos y basta con mostrar el DNI. La federación quiere reunirse en septiembre con el Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil para que se actúe sobre el delincuente que roba la chatarra y no sobre el último almacenista, ya que éste “tiene material robado, pero de difícil detección porque viene mezclado con el legal”, según Olaeta.
La federación de empresarios también tiene previsto crear un registro de profesionales del sector.