M. C. Cachafeiro Prada de la Sierra
Nadie se acordó en años de Prada de la Sierra. Muy pocos de los que fueron sus vecinos volvieron al pueblo hundido en los montes del padre Teleno, cerca del alto de Foncebadón. Sus casas se fueron cayendo y apenas su iglesia mantiene viva la memoria de lo que fueron tiempos mejores.
Ahora, en lo más alto del pueblo, se mueven las aspas de los molinos que generan energía. Es un futuro. ¿También para Prada? Muchos son excépticos, salvo algunos de sus antiguos moradores, que quieren empadronarse y formar de nuevo la junta vecinal del pueblo. El Ayuntamiento de Santa Colomba de Somoza se opone. Según la asociación que engloba a los descendientes de los antiguos habitantes, porque el alcalde quiere tener aquello como un cortijo.
En el pueblo han vuelto a poner los nombres a las calles y hasta hay algunos carteles de se venden. Incluso, dicen que regalan fincas a los que se quieran instalar allí.
León fue una de esas provincias donde a mediados del siglo pasado muchos iniciaron el camino de la emigración. Gentes como las de Prada de la Sierra, un pueblo que vió el esplendor del oro hace siglos pero que apenas pudo sobrevivir del pastoreo.
Mientras la asociación y el alcalde mantienen el enfrentamiento, en la comarca algunos ya lo tienen claro: detrás están los parques eólicos. Es una de las mejores zonas de León. Sólo hay que ver el paisaje desde lo alto de Foncebadón.