Lavar bien los productos o calentar los que llevan huevo elude que se contraigan algunas enfermedades
Manuel Álvarez, especialista en medicina interna de la Clínica San Francisco.
L.C. León
Los problemas de salud más comunes durante el verano son aquellas relacionados con las infecciones gastrointestinales, que pueden ir desde una diarrea banal a una gastroenteritis severa. Esto es debido a que el aumento de la temperatura favorece el crecimiento de los agentes infecciosos que provocan estas enfermedades, por lo que es necesario extremar las medidas de prevención durante el verano.
Asimismo, el habitual aumento durante estas fechas del consumo de helados, cremas, alimentos poco cocinados y derivados lácteos es otra de las principales causas de que este problema de salud sea tan frecuente en la época del año en la que nos encontramos.
El especialista en medicina interna de la Clínica San Francisco, Manuel Álvarez, apunta que nos encontramos ante una diarrea “cuando aumenta el número y la cantidad de las deposiciones y disminuye su consistencia, considerándose como aguda si esta situación dura menos de dos semanas y crónica si supera ese periodo de tiempo”. Además, aclara que si no existe dolor abdominal, fiebre, deshidratación, sangre en las heces y se hacen menos de tres deposiciones al día estamos ante una diarrea leve, mientras que si se dan los síntomas mencionadas anteriormente se hablaría de una diarrea moderada o grave.
“El causante principal de las típicas diarreas estivales es la alteración de la flora bacteriana del intestino, producida por la ingesta de alimentos portadores de diversos gérmenes, a los cuales nuestro mecanismo de defensa no está habituado”, explica el doctor. Entre los diferentes gérmenes que provocan las diarreas se encuentran principalmente la Escherichia Coli y numerosas variedades de Salmonella o Shigella, mientras que en los niños la mayor parte de las diarreas están provocadas por rotavirus.
En el caso de la Salmonella su principal transmisor es el huevo, por lo que hay que prestar especial atención a su manipulado y tener mucho cuidado con los restos de heces que puede haber en las cáscaras, ya que es el principal motivo de la contaminación, aunque también existe la posibilidad de que el germen ya se encuentre en el interior del huevo.
Por esta razón, es muy importante lavar bien la cáscara antes de utilizarse y calentar los alimentos que lleven huevo, ya que la Salmonella se inactiva a altas temperaturas. Además, si se va a preparar mayonesa es recomendable echar unas gotas de limón o vinagre, ya que los ambientes ácidos inhiben la propagación del germen, y consumirla preferiblemente de manera inmediata.