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PARAÍSO TERRENAL / Manuel C. Cachafeiro

Interesados en la herencia

UPL está ya en parada cardiorespiratoria. El enfermo de la UVI se muere, con un secretario general que espera dos días a contar la crisis final tras la salida de Otero, Rubinat y Castresana. A los leonesistas, a unos y otros, les ha cegado el poder. Subieron en votos cuando estaban en la oposición y van camino de la destrucción cuando se sientan con los poderosos. El final no está escrito, pero poco falta. Hay más interesados en repartirse la herencia que en poder salvar al medio muerto. Melchor se come el marrón, Chamorro da pistas y mientras Lázaro y Abel callados en zona wifi a la espera de la UPL del más allá. El panorama leonesista es desolador, y aunque Otero espera pescar en aguas revueltas, con nuevos colores y logotipo, las aguas bajan más que revueltas. Bajan negras. Con Francisco Fernández rearmando el ejército socialista leonesista e Isabel Carrasco queriendo repetir en el partido, llevando su guerra Ayuntamiento-Diputación hasta las últimas consecuencias, UPL es como un festival de la canción friki para llenar las páginas de esquelas en verano. Otra cosa es el filón leonesista, que sigue intacto en León ciudad sobre todo, a la espera de que el más listo se lleve el gato al agua. Pero para eso queda mucho. De momento nos conformarnos con estos chicos de la UPL que se andan pidiendo las actas de defunción. A mí me gustaría ver la del Comité Ejecutivo de esta semana. Entre todos la mataron y la UPL sola se murió. ¡Qué bien se está en León en verano!

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