El asesino, que no acudió a la recepción de los ‘abertzales’, envió al acto una carta en la que se hacía apología de los terroristas y su lucha
De Juana Chaos tiene intención de residir en un piso de San Sebastián situado junto a las viviendas de varios familiares de sus víctimas. EFE
Agencias Madrid
Nadie en su sano juicio puede discutir que la pena cumplida por José Ignacio de Juana Chaos, el más sanguinario asesino de ETA, es tan legal como insuficiente. Ocho meses de prisión por cada uno de sus 25 asesinatos más parecen una burla que un verdadero escarmiento. No obstante, por más repulsa que pueda producir su libertad, lo cierto es que intentar mantenerlo entre rejas mediante acusaciones traídas por los pelos contribuye poco a fomentar la credibilidad del poder judicial, últimamente en entredicho a costa de su excesiva tendencia a complacer al Gobierno.
Así sucedió cuando se prolongó su encarcelamiento merced a varios artículos amenazantes publicados en Gara y así podría volver a ocurrir ahora a cuenta de la carta que el terrorista dirigió a los proetarras que le esperaban en San Sebastián para celebrar su puesta en libertad.
Lo llamativo es que De Juana lleva varios años bajo la lupa de la Fiscalía por la presunta falsificación de títulos académicos que le habrían permitido reducir su condena de manera fraudulenta y, además, es sospechoso de haber hurtado a las víctimas, a las que debe más de ocho millones de euros, un piso en San Sebastián. Ambas acusaciones serían suficientes para mandar a presidio a cualquier ciudadano normal. Pero, en lugar de profundizar en dichos procesos, la Justicia ha preferido abrir pesquisas por un asunto que se antoja prácticamente un delito de opinión y que, por tanto, es siempre más delicado y discutible.
Ruz, que se encontraba de guardia el día de los hechos, inicio las diligencias de oficio nada más recibir el informe policial sobre el desarrollo de la manifestación y ha pedido a los agentes que detallen por escrito los pormenores de la convocatoria. La Fiscalía, sin embargo, anunció ayer que no pedirá más información, dado que considera que las diligencias solicitadas por el juez son “claras y exhaustivas”.
El magistrado quiere confirmación de que el acto fue convocado por la ilegalizada Askatasuna, así como la identificación de las personas físicas responsables de tal convocatoria y de los asistentes, en especial de la persona que leyó la misiva en nombre de De Juana.
Al respecto el juez también desea conocer el texto íntegro de la carta, en la que ex preso se refería a Domingo Iturbe Abasolo Txomin, el jefe de ETA cuando él cometió sus asesinatos, como “un gran hombre y amigo de este pueblo”. Además, utilizó la misma expresión Aurrera bolie (Adelante con la pelota) con la que aquél reivindicaba la lucha armada. En otro párrafo, recordaba a otros terroristas que, “como mi amigo Kroma, faltan de su casa”, en referencia a su compañero del comando Madrid, Esteban Esteban Nieto, que falleció en 1999.
Además el juez quiere una mayor concreción sobre “las banderas, pancartas, insignias o cualesquiera otros elementos gráficos exhibidos en el acto por los asistentes” y de “las palabras, expresiones o vítores que fueron proclamados” y que pudieran suponer un enaltecimiento del terrorismo, bien por las personas que participaron en el acto “o el propio homenajeado”.