Pide el alto el fuego, pero retira a un millar de soldados de Iraq
Un hombre sostiene a un herido durante un bombardeo en Gori, cerca de la capital georgiana. Gleb Garanich (reuters)
Fax Press Tiflis
Los combates entre tropas rusas y el Ejército de Georgia continuaron ayer en Osetia del Sur. Los aviones de moscovitas siguieron atacando objetivos militares en la ciudad de Gori, cercana a la región separatista. Además, las autoridades de Moscú afirmaron que 15 de sus soldados murieron, mientras los separatistas cifraron en 1.400 los civiles que han perdido la vida ya los combates. Asimismo, el presidente de Georgia, Mijaíl Saakashvili, afirmó que 30 de sus compatriotas fallecieron en dos días de combates.
Ante tal situación, Saakashvili propuso el cese inmediato de las hostilidades en Osetia del Sur e iniciar el proceso de desmilitarización de esa región separatista georgiana. “Proponemos el alto el fuego y el inicio de la retirada de tropas de la línea de contacto”, anunció en rueda de prensa. Estas declaraciones llegaron después de que Tiflis haya retirado la mitad de su contingente de 2.000 soldados de Iraq para hacer frente a su crisis interna.
La mayoría de los objetivos atacados por los cazas rusos habrían sido bases militares, aunque las autoridades de Georgia informaron de que algunos civiles habrían muerto en edificios residenciales. Mientras, el Parlamento aprobó un decreto presidencial que declara el estado de guerra en el país por un período de 15 días.
Las fuerzas georgianas comenzaron un operativo militar el jueves por la noche con el objetivo de derrotar a los separatistas de Osetia del Sur. Según Saakashvili, el operativo pretendía proteger a la población y “restablecer el orden constitucional”. En respuesta, Moscú mandó fuerzas armadas hacia la frontera.
Por su parte, Rusia afirmó que han “liberado” la capital de Osetia del Sur, Tsjinvali, aunque Georgia aseguró que permanece bajo su control. El presidente ruso, Dimitri Medvedev, indicó que su país quiere “forzar al territorio vecino hacia la paz”. Medvedev realizó estas declaraciones después de que mandos militares moscovitas anunciaran el envío de tropas adicionales a la región separatista para dar su apoyo en las operaciones de paz. Por su parte, el ministro de Defensa ruso, Sergei Lavrov, confirmó que dos de sus aviones fueron abatidos en Georgia, aunque no precisó donde.
Mientras, Saakashvili señaló en un discurso televisado que pedirá al Parlamento la aprobación de la introducción de la ley marcial en el país. Las autoridades georgianas acusaron a Moscú de bombardear tres bases militares en la ciudad de Poti, en el Mar Negro.
Mientras, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas no consiguió alcanzar un acuerdo para emitir un comunicado en el que se haga un llamado al alto al fuego. Rusia es miembro permanente del Consejo de Seguridad y tiene derecho a veto sobre las declaraciones oficiales que considere injustas o inexactas. Reino Unido y Francia consideran que la agresión de Rusia es el factor que podría desencadenar una guerra, pero Moscú continúa afirmando que Tiflis es la culpable.Para intentar poner fin a la crisis, una delegación de la UE, la OTAN, la OSCE y EEUU viajó ayer a Georgia para intentar mediar entre las partes.
No obstante, el presidente de Georgia ya dijo el padado viernes que Rusia estaba “en guerra” contra su país, mientras el canciller ruso, Sergei Lavrov, acusó a Tiflis de llevar a cabo una operación de “limpieza étnica” en Osetia.
La profundización del conflicto entre Rusia, Georgia y los separatistas osetios ha desencadenado fuertes acciones diplomáticas para lograr que se pongan fin a las hostilidades. Tanto Estados Unidos como la Unión Europea y la OTAN hicieron un llamado a un cese inmediato de las hostilidades. Rusia tiene fuertes vínculos con la región separatista y el 90 por ciento de los osetios del sur tiene pasaporte de ese país. Osetia del Sur intentó en el pasado separarse de Georgia sin éxito.
Las tensiones que se viven ahora son producto de un largo cruce de acusaciones entre Tiflis y Moscú. Desde 1990 Rusia mantiene tropas de paz en Osetia del Sur y Abjasia, y son regularmente acusados por Tiflis de alinearse con los separatistas. Otro punto delicado es el deseo de Georgia de unirse a la Alianza Atlántica, lo cual es visto con profunda suspicacia por el Ejecutivo ruso, que no desea tener un integrante de esa organización en sus fronteras.
De hecho, el primer ministro ruso, Vladimir Putin, que se trasladó ayer a Osetia, insistió en que laincursión obedece a la legalidad internacionale instó al Gobierno georgiano a que “termine con su agresión” contrala provincia separatista, y que evite arrastrar a otras naciones “ensus sangrientas aventuras” que alimentan las aspiraciones de Tiblisipara formar parte de la OTAN.