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SOCIEDAD / Recomendaciones

Tu embajada puede ayudarte

Las delegaciones diplomáticas están para prestar auxilio y aconsejar a los turistas ante las situaciones imprevistas

Cuando se está fuera de España, una embajada patria puede ser un auténtico refugio.

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María Verza Madrid
Una de las principales -y más agradables- consecuencias del desarrollo que ha experimentado España durante las últimas décadas es el aumento de la capacidad adquisitiva y la consiguiente homologación con los países más ricos. Tal prosperidad lleva, además, aparejada la creciente posibilidad de salir al extranjero, una de las actividades favoritas durante el período vacacional. No hace demasiada falta alabar las virtudes de los viajes, tanto en el ámbito lúdico como en el espiritual, pues, además de divertir, el contacto con otras culturas enriquece los puntos de vista sobre el mundo y contribuye a fomentar la tolerancia. No obstante, esa diferencia y ese exotismo, es a veces fuente de problemas ante la incapacidad para entender o desenvolverse en países con leyes, costumbres y lengua muy diferentes.
Precisamente para ayudar a los nacionales que se encuentran en apuros en alguna de esas situaciones atípicas, el Ministerio de Asuntos Exteriores ha puesto en marcha una campaña que, con el título de Tu embajada puede ayudarte, da a conocer los servicios que un español puede solicitar cuando viaja.
Como explica un funcionario, se trata de atenciones que, en no pocas ocasiones los atribulados viajeros esperan que “vayan más allá de lo lógico, e incluso de lo humanamente posible”. “La gente se cree que las delegaciones diplomáticas lo pueden hacer todo, pero no, no pagan multas, ni son agencias de viaje, ni bancos, ni ofrecen guías turísticos...”, se queja un esforzado servidor público “¡Si hasta nos han pedido que les garantizáramos que no iba a haber una catástrofe natural!”, remata.
El departamento que dirige Miguel Ángel Moratinos lanza cada año su iniciativa para informar a los turistas de todo lo que el Servicio Exterior puede hacer a través de sus 700 oficinas a lo largo y ancho del planeta, para aclarar lo que no está en su mano y, sobre todo, para dar consejos que permitan disfrutar de un viaje más plácido y seguro.
Y es que los españoles viajan mucho. En 2007, hubo 15 millones de desplazamientos no solo turísticos, sino profesionales o de estudios, y cada vez es más común informarse sobre el destino antes de salir. De hecho, las recomendaciones de viaje son el apartado más visitado de la web de Exteriores.
Un poco de todo
Según los trabajadores consulares, no hay un perfil de viajero tipo que sea el que más se informa o más ayuda solicita y los consejos se reclaman vía telefónica o por internet, pero no solo para ir a países conflictivos, lejanos o con problemas sanitarios, sino para destinos tan habituales como EEUU. “Hay de todo, a veces se acerca alguien casi avergonzado preguntando si le puedes ayudar en algo que es su derecho, como que le solucionen una pérdida de documentos”, relata el empleado de una embajada. “En otras ocasiones, te tratan como si tú tuvieras que resolver todo tipo de situaciones embarazosas que ocurren por no seguir las recomendaciones”, se queja otro.
Enfrentarse a un robo o pérdida del pasaporte, a una enfermedad, a una catástrofe natural o a problemas judiciales, que en la mayoría de los casos tienen que ver con la tenencia de drogas, son las situaciones más habituales.
El consulado tiene el deber de expedir un salvoconducto para salir del país, pero, ante las enfermedades, Exteriores recuerda que siempre se aconseja viajar con las vacunas necesarias y un seguro médico, máxime en lugares menos desarrollados, donde estos servicios pueden ser muy caros.
“Generalmente, no se adelanta dinero, por ejemplo para una intervención quirúrgica, pero siempre se estudia cada situación y, si la decisión es de vida o muerte, lo primero es salvar a esa persona”, comenta un diplomático.
Exteriores también ha llegado a pagar para facilitar una repatriación, por ejemplo. Sin embargo, el problema es que, aunque el viajero se compromete a devolver lo prestado, nadie lo hace. “Se pueden dar ayudas en algunas circunstancias, pero no somos bancos”, denuncia el funcionario.
Una de esas circunstancias se produce cuando hay problemas con la Justicia. “Si un español es detenido en un país extranjero, se le ofrece una lista de abogados, se le visita, se le envían paquetes de su familia, o se le dan pequeñas ayudas económicas para desenvolverse en la cárcel. Da igual de qué le acusen, la asistencia es idéntica en todos los casos”, comenta un diplomático de los servicios consulares. Eso sí, gran parte de los problemas podrían evitarse siguiendo las recomendaciones que, entre otras cosas, instan al más escrupuloso respeto de las leyes locales. “Son países soberanos, por mucho que nos sorprendan alguna de sus normas”, concluye.

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