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CRISIS EN EL CÁUCASO

EEUU y Rusia se enzarzan en una ‘guerra de palabras’

El jefe del Pentágono declara que las relaciones pueden verse dañadas

Soldados rusos apostados sobre un blindado en las afueras de la ciudad de Gori, en Georgia. reuters

Agencias París-Moscú-Tiflis
Estados Unidos ha adoptado finalmente un tono de dureza en sus declaraciones sobre los ataques rusos a Georgia, por más que no haya pasado aún de las palabras ni haya propuesto a la ONU sanción alguna para Moscú por lo que es una clara violación de la integridad territorial del país caucásico.
Así, desde París, donde hizo escala antes de dirigirse hoy a Tiflis, la secretaria de Estado de EEUU, Condoleezza Rice, señaló que “ya es hora de poner fin a la crisis”, en una comparecencia ante los medios tras entrevistarse con el mandatario francés, Nicolas Sarkozy.
Por su parte, el jefe del Estado galo y presidente de turno de la Unión Europea anunció que Rice lleva a Georgia “una serie de documentos” destinados a “consolidar la tregua” y permitir el comienzo del repliegue ruso. “Si mañana (por hoy) Mijaíl Saakashvili firma los documentos que hemos negociado con el señor Medvédev, entonces podrá comenzar la retirada”.
Más rotundo que la jefa de la diplomacia estadounidense fue el responsable del Pentágono, Robert Gates, que declaró que la incursión militar en Georgia “pone en duda el diálogo” de Rusia con EEUU y advirtió de las “consecuencias adversas” que provocará a largo plazo en la relación entre Washington y Moscú, que “podría verse dañada durante años” si el Kremlin “no retrocede en su postura agresiva”.
Gates añadió que él mismo y la secretaria de Estado habían iniciado “un diálogo estratégico de largo alcance con Rusia, pero la conducta de este país pone en cuestión toda la premisa de ese diálogo”.
“Los rusos estaban preparados para aprovechar cualquier oportunidad y avanzaron agresivamente sobre Osetia”, continuó el secretario de Defensa. “El mensaje de Moscú a todas las partes de la antigua Unión Soviética fue una advertencia acerca de los esfuerzos por integrarse con Occidente y de salirse de la tradicional esfera de influencia rusa”, agregó.
Gates puntualizó que Washington no tiene “ni deseos ni intenciones” de que se reanude una confrontación con Moscú como la que marcó la llamada Guerra Fría, en la cual EEUU y la URSS se disputaron áreas de influencia en diferentes regiones del mundo.
“Durante 45 años hemos hecho grandes esfuerzos para evitar una confrontación militar con Rusia”, añadió el líder del Pentágono. “No veo que haya razones para cambiar ahora ese enfoque”, concluyó.
Por parte rusa, el número dos del Estado Mayor, el general Anatoli Nogovitsyn, manifestó su preocupación por los cargueros con ayuda humanitaria que Estados Unidos está enviando a Georgia como parte de la misión que va a desplegar en el país caucásico, al considerar que podrían ser utilizados con fines militares. En todo caso,subrayó que la flota que su país mantiene en el Mar Negro solo actuará según las órdenes del presidente, Dmitri Medvédev.
Precisamente ayer, Medvédev recibió en el Kremlin a los líderes separatistas de Osetia del Sur y Abjasia, las dos regiones pro rusas de Georgia que a principios de los años 90 declararon su independencia, lo que fue el origen de la actual crisis. El premier ruso respondió a Estados Unidos que sus acciones han sido “defensivas” y, por contra, calificó de “genocidio” las operaciones georgianas en territorio suroseta.
Más allá de las declaraciones, en el terreno militar, Rusia siguió ignorando la tregua rubricada el martes y lanzó una nueva operación de castigo al destruir las instalaciones militares y navales en el principal puerto comercial georgiano, Poti, a orillas del mar Negro.
Mientras, en la ciudad de Gori, a pocos kilómetros de la frontera con Osetia del Sur, una columna de policías georgianos regresó para hacerse con el control de la ciudad. Allí les recibieron las tropas rusas que, según fuentes del Gobierno de Tiflis, permitieron la víspera que grupos de norcaucásicos saquearan la ciudad. A pesar de la tensión, no hubo enfrentamientos.
A tenor de los datos preliminares del Gobierno georgiano, cerca de 40.000 personas, el 80 por ciento de la población de Gori, huyeron de la ciudad ante el avance de las tropas rusas.

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