La Guardia Civil no aporta ningún nombre de los asistentes al homenaje
José Ignacio de Juana Chaos disfruta ya de absoluta libertad. efe
Agencias Madrid
Es difícil dudar a estas alturas de la inquebrantable voluntad de las Fuerzas de Seguridad del Estado en la lucha contra ETA, pero aún más complicado resulta entender cómo la Guardia Civil, un Cuerpo con miles de agentes a su servicio y unos medios materiales en absoluto desdeñables, proclamara ayer que no ha sido capaz de determinar si el ex preso terrorista José Ignacio de Juana Chaos es el autor de la carta que se leyó en un homenaje celebrado pocas horas después de que saliera de la cárcel.
La misiva, que salió publicada al día siguiente en Gara con la rúbrica del asesino, ha motivado un requerimiento de la Audiencia Nacional, que solicitó a la Benemérita un informe sobre la autoría del discurso, en el que se jaleaba la violencia, para determinar si el pistolero cometió un delito de enaltecimiento del terrorismo.
Al parecer, según se relata en el dictamen remitió al Juzgado Central de Instrucción número 6, los agentes no han sido capaces de identificar a ninguno de los asistentes al acto público de bienvenida a De Juana que se celebró el 2 de agosto en San Sebastián.
De hecho, el Instituto Armado, al que quizá no se le haya ocurrido preguntar a cualquiera de las cientos de personas que presenciaron la reunión, que tuvo lugar en pleno centro de la capital donostiarra, ni siquiera ha sido capaz de ponerle nombre y apellidos a la proetarra que leyó la carta.
A la hora de justificar su incapacidad, el Servicio de Información de la Comandancia de Guipúzcoa alega que su labor se vio dificultada porque Askatasuna, la organización ilegalizada de apoyo a los presos terroristas, cortó la calle Juan de Bilbao.
Por fortuna, la Policía Nacional estuvo bastante más espabilada y ya el pasado día 8 remitió a la Justicia un informe en que se identificaba a cinco de los asistentes al acto y, probablemente porque cuente con algún traductor de euskera, se señalaba que el documento apareció publicado en Gara con la firma de De Juana.
A diferencia de la Guardia Civil, cualquiera que consulte la hemeroteca podrá comprobar que el asesino se refería al dirigente etarra Domingo Iturbe Abasolo, Txomin, como “un gran hombre” y “amigo de este pueblo” y reproducía su expresión “Aurrera bolie!” (“adelante la pelota”), con la que el histórico se refería a la continuidad de la lucha armada.
De igual modo, el asesino etarra dedicaba su “primer pensamiento” a “los compañeros y compañeras que siguen presos” y a los que, “como el amigo Kroma, faltan en sus casas”, en referencia al miembro del comando Madrid Esteban Esteban Nieto, fallecido en 1999 tras sufrir un cáncer.
Lo cierto es que, al hilo de interpretaciones políticas que sugieren que el Gobierno no está dispuesto a encarcelar de nuevo a De Juana por los costes electorales que ello podría tener para los socialistas vascos, que en breve deben encarar los comicios autonómicos, lo cierto es que no resulta difícil apreciar una cierta mano negra que trata de impedir que el peor criminal de la banda afronte otro juicio.
No se trata solo de la casi increíble incompetencia de la Guardia Civil, sino que, además, la Fiscalía, otro organismo a las órdenes directas del Ejecutivo, se descolgó el miércoles con la sorprendente exigencia de 2.000 euros para cada una de las asociaciones que pretenden personarse en el futuro proceso contra De Juana.