El santuario de Carrasconte acogió a miles de peregrinos
Cientos de ramos de flores cubrieron el altar de la Virgen de Carrasconte. L. VILLA
Lidia de la Villa Villablino
La lluvia que acompañó a los participantes en la marcha atlética al Santuario de Nuestra Señora de Carrasconte celebrada, en la noche del jueves, dio paso ayer al sol que ‘guió’ a los miles de romeros que se acercaron a honrar a la Virgen de Carrasconte, patrona de lacianiegos y babianos. Y es que, cada 15 de agosto, son muchas las personas de Laciana, Babia y Omaña así como gentes de otros puntos de la provincia e incluso de provincias limítrofes que acuden a Carrasconte en una romería donde se aúnan tradición y devoción.
Con las primeras luces del alba llegaban los primeros peregrinos, bien a pie o en coche, para asistir a la primera misa del día, la de las siete de la mañana, ya que es la única en la que se puede entrar al santuario con relativa tranquilidad pues en las sucesivas misas (se celebran cada hora hasta las 2 de la tarde) los fieles tienen que estar de pie y soportar largas colas para poder subir al altar y besar el manto de la virgen. Un altar que, según va transcurriendo el día, se va vistiendo con cientos de ramos de flores.
Y mientras los ramos de flores iban llenando el altar, con el paso de las horas los alrededores del santuario –que marca el límite entre las comarcas de Laciana y Babia– se convirtió en un hervidero de gente pues a los fieles que llegaban se unieron los que ya habían escuchado la liturgia y que aprovecharon para dar un paseo entre los puestos ambulantes mientras se tomaban un buen chocolate caliente o un café algo que agradece el cuerpo tras el madrugón y la caminata.
El santuario, que data del siglo XVII, fue asaltado el 28 de julio de 1936 y como consecuencia de ello se perdieron todos los objetos artísticos.