Victoria en Prioro, ante más de 2.000 espectadores, de los cuatro líderes de la general
Prioro volvió a contar un año más con una grada entregada. J.M. LÓPEZ
Fulgencio Fernández Prioro
En Prioro se comió como hay que comer el día de la fiesta en tierra de trashumancia. Buen cordero y a los aluches. Cuando se acercaban las cinco de la tarde se veían riadas de gente hacia la ‘pradera’ de las luches, que dicen en aquella tierra de gentes orgullosas de la importancia que allí tiene este deporte. Orgullosos de que siempre sea uno de los mejores corros de la temporada.
- En la Catedral no gana cualquier monaguillo, verá como hoy cantan los canónigos; comenta un veterano de los aluches, ex luchador como casi todos los de este pueblo.
Y tenía razón. En la Catedral cantaron los cuatro canónigos, es decir, se llevaronla victoria los que en la actualidad son los líderes de cada categoría: Santi Fernández, ‘El Míster’ de Cistierna en ligeros; Héctor García, ‘El Divino’ en medios; Clemente Fuertes, ‘El Junco’ en semipesados y Abel Isaí Cabero, ‘Caberín’ el de Valdearcos en pesados.
Pero hubo mucho más. Buenos combates, la gran sorpresa de la temporada estuvo más cerca que nunca, la bronca de un broncas sin medida... lucha en estado puro.
Vamos con ello desde el principio. Santi, el canónigo de ligeros no lo tuvo nada fácil. Dos veces estuvo con caída y media en contra, frente a Ibán en semifinales y con su paisano, amigo y alumno Carlos Bravo en la final. “Ibán ya está entonado y Carlos está tremendo, me lo hizo pasar muy mal en la final, lo veía como el día que me tiró y venía de tirar otra vez a Javi Oblanca y a Diego Arce en la semifinal”.
Ayer ligeros fue más que nunca territorio ‘chiki-chiki’, allí perrearon todos, porque luchan a cara de perro y porque dos mil personas en la grada, que además entienden, animan mucho el cotarro.
Santi, que además es de los que las guarda de un día para otro, tenía en la mente cómo perdió en Liegos y no hizo ni la más mínima concesión, para desgracia de Carlos Bravo. “Estaba bien, pero cuando los combates se ponen así Santi es un maestro, siempre sabe lo que hay que hacer”.
Un canónigo, en definitiva.