El corredor mallorquín luchará por las medallas, mientras que Sergi Escobar quedó apeado
Tauler, durante la disputa de la fase clasificatoria. / esteban cobo (efe)
l. m. pascual (efe) / pekín
Toni Tauler superó ayer la primera criba de la prueba de persecución en pista de los Juegos, por lo que mantiene las opciones de medalla, mientras que Sergi Escobar se quedó a las puertas en una jornada con sorpresas marcada por el cambio de las condiciones ambientales del velódromo de Laoshan.
El australiano Bradley McGee y el holandés Jenning Huizenga, dos de los principales favoritos para la victoria final, se quedaron apeados en la primera fase. No se adaptaron a los cambios ambientales, a un aire acondicionado más frío y menor humedad que en las jornadas de entrenamiento.
El británico Bradley Wiggins rectificó a tiempo su desarrollo y logró el récord olímpico, 4:15.031 minutos, una marca algo peor a la que él mismo había anunciado que haría. La suya fue la única actuación sobresaliente de una primera jornada en la que también se salvaron el neozelandés Roulston, el ruso Markov, el ucraniano Dyudya, el británico Burke, el estadounidense Phinney y el también ruso Serov, además de Tauler.
El español se medirá por un puesto entre las medallas con el ruso Markov, un rival duro. De los ocho clasificados, se enfrentarán de dos en dos. Los cuatro mejores tiempos se jugarán las finales; los dos primeros pelearán por el oro y los otros dos por el bronce.
Tras la prueba, el mallorquín se mostró satisfecho, y aseguró que será muy complicado luchar por la medalla. «El puesto final dependerá de los contrincantes, que están muy fuertes», afirmó, y se lamentó por la eliminación de Escobar, bronce hace cuatro años en Atentas. «Lleva tres meses entrenando y le ha salido un mal día.
Por su parte, Escobar aseguró estar «más que decepcionado, desilusionado» por no poder optar a renovar la medalla y se quejó de las condiciones ambientales. «Había un 40 por ciento de humedad y 25 grados, y eso no es nada bueno para nosotros».