Las calles vibraron con la comitiva a pesar de la lluvia que amenazó la fiesta
Lidia de la Villa Villablino
Las calles de la capital lacianiega acogieron ayer el tradicional desfile de carrozas de San Roque donde, un año más, las peñas fueron las encargadas de animar la tarde y desafiar al tiempo, ya que la lluvia estuvo presente en algunos tramos del recorrido. Unas condiciones meteorológicas que no impidieron que los integrantes de las peñas se diesen un chapuzón en la fuente de Sierra Pambley.
El desfile lo abrían las carrozas de la reina y damas juveniles e infantiles.