El bloque de Juan Carlos Pastor se jugará el pase a cuartos en el encuentro contra Brasil
Carlos Prieto fue todo lucha y coraje. Efe
e. press / pekín
La selección española cayó ante Francia y dijo adiós a sus opciones de finalizar primera en su grupo tras firmar su peor partido del torneo, un choque plagado de errores, demasiados ante un rival de la calidad de los franceses.
El equipo galo demostró el por qué de su condición de enemigo históricamente complicado para el combinado nacional. Los de Claude Onesta, amparados en sus virtudes (Omeyer, la defensa y la velocidad), y ayudado por los errores infantiles de los españoles, no perdonaron las concesiones y se encontraron un partido más cómodo de lo esperado.
Un severo parcial de 7-0 rompió el choque a favor de Francia, sin que ésta hiciese más que beneficiarse de las continuas pérdidas en ataque de la campeona del mundo de 2005. Así, poco después, se pasó a un demoledor 8-2 con los galos firmando múltiples contraataques y sacando partido a la pésima táctica nacional.
Con la delantera en el marcador, y pese a no contar con la mejor versión de Karabatic, al combinado galo le bastaba con el trabajo de sus extremos (Guigou y Abalo) y del pivote Bertrand Gille, eficaz en toda la pista. Sin defensa y sin poder correr, España no ofrecía argumentos para la esperanza al descanso (16-10).
Sin embargo, la selección salió más centrada en la segunda mitad y un parcial de 0-3 hizo soñar con el triunfo. Barrufet cooperó con algunas paradas y el combinado nacional recuperaba cierta frescura.
De todos modos, fue un espejismo. El inicio no tuvo continuidad, retornaron los errores y, además, Thierry Omeyer empezó a amargar como de costumbre al ataque español, por lo que el marcador se volvió a estirar hasta los siete tantos (20-13). Karabatic se unió entonces a la fiesta y acabó con cualquier atisbo de remontada.