El estadounidense gana su séptimo oro en los 100 mariposa y está a uno de su objetivo
Michael Phelps celebra su séptimo oro, el más complicado, en los 100 mariposa. / david gray (reuters)
agencias / pekín
El brazo de Phelps, su última brazada, le dio al nadador estadounidense su séptima medalla por una centésima de ventaja sobre el serbio Milorad Cavic en los 100 metros mariposa de los Juegos Olímpicos de Pekín.
El balcánico era casi el ganador de la final y se llevaba la medalla de oro, deslizando lentamente su mano bajo el agua de la piscina. La última brazada del serbio ya había bajado, cuando las extremidades de Phelps todavía estaban en el aire, en su último esfuerzo, supremo y de rabia, el americano hizo algo, nunca se sabrá el qué, para elevarse por encima del agua y tocar antes que su rival. Una centésima.
Si el otro día fue la mano de Jason Lezak en el relevo 4x100 libre de los Estados Unidos, si en su momento, en el Mundial de Fútbol de México’86, fue la mano de Maradona la que le dio el triunfo frente a Inglaterra, ayer fueron los largos brazos de Phelps los que le quitaron el oro a Cavic.
Con éste metal, el deportista de Baltimore igualó el récord de su compatriota Mark Spitz de siete medallas de oro en los mismos Juegos, un hito con el que nadie ha podido desde 1972.
Con el de ayer suma ya 13 títulos olímpicos entre los seis de Atenas 2004 y los siete de Pekín, más dos bronces en la capital griega y es el atleta con más oros en la historia del olimpismo.
Los 100 metros mariposa eran el último gran escollo que le quedaba a Michael Phelps, porque la última final, que se disputará en la clausura de la natación, los 4x100 estilos no se le puede escapar. Es una de las más fáciles que tiene en su reto y el equipo de Estados Unidos ya hizo el viernes el mejor crono en las series con parte del equipo suplente.
El estadounidense tuvo un buen tiempo de salida, 0.71, pero llegó al paso por los 50 metros en la séptima posición. Cuando el marcador de la pantalla gigante del ‘Cubo de agua’ anunció su posición, el publico y la mayoría de los periodistas pensaron: ‘la pierde’, ‘se acabó’. Pero no, en los últimos 50 metros de su vida superó al keniano Jason Dunford, a Ryan Pini, de Papúa Nueva Guinea, al australiano Andrew Lauterstein, al estadounidense Ian Crocker, al ucraniano Andreii Serdinov y al propio Cavic.
Crocker, que era el principal rival de Phelps antes de que comenzaran las eliminatorias de los 100 mariposa y mantiene tras Pekín 2008 el récord del mundo con 50.40, ni siquiera se llevó el bronce. Paró el crono en 51.13 para ser cuarto por detrás del australiano Lauterstein, que le rebasó en los últimos metros y marcó 51.12.
Esta era la única prueba de las ocho en las que competía en Pekín en la que no tenía, ni tiene, la mejor marca mundial, y es en la única de las seis finales anteriores en la que no lo ha rebajado. Eso sí, batió el récord olímpico que tenía el serbio con 50.76.
Además de la nueva hazaña de Phelps, la jornada puso fin a 19 años de reinado de la estadounidense Janet Evans en los 800 metros libres.
El 8:16.22 de Evans, que el miércoles próximo iba a cumplir 19 años justos, era la plusmarca mundial más antigua de la piscina, pero ayer tuvo su ocaso a manos de la nadadora británica Rebecca Adlington, que contaba con apenas unos meses cuando la norteamericana marcó ese registro.
Adlington rebajó en más de dos segundos ese tiempo y, con 8.14.10, se adjudicó el oro, el segundo tras el de los 400 libres, proclamándose la mejor del mediofondo y el fondo femenino. La italiana Alessia Filippi y la danesa Lotte Friis se quedaron con la plata y el bronce respectivamente.
Por otro lado, el penúltimo día de la natación en la piscina dejó otro récord del mundo por medio de la zimbabuense Kirsty Coventry, que reeditó su título olímpico en los 200 espalda con un tiempo de 2:05.24, mejorando la anterior plusmarca mundial de 2:06.09 en poder de la americana Margaret Hoelzer, plata, desde el pasado mes de julio. El bronce fue para la japonesa Reiko Nakamura.
Con este resultado, la africana se convierte en una de las protagonistas de los Juegos al conseguir su cuarta medalla, la primera de oro tras las platas de los 100 espalda, 200 y 400 estilos.
Finalmente, la jornada concluyó con sorpresa en los 50 libres, que coronaron al primer campeón olímpico de la historia de la natación brasileño, César Cielo Filho, que batió a los dos favoritos, el francés Alain Bernard y el australiano Eamon Sullivan.
El galo, al menos, se pudo contentar con el bronce por detrás de su compatriota Amaury Leveaux, mientras que el oceánico, plusmarquista mundial, solo pudo ser sexto.