Los de Pastor demuestran su mejoría ante Corea del Sur y se plantan en unas semifinales lejanas al principio
Los españoles Prieto, Garabaya (d) ,Rocas (i), Iker Romero y Barrufet (al fondo abrazados) celebran el triunfo del equipo. / efe
efe / pekín
España alcanza las semifinales del torneo olímpico de Pekín, donde finalmente se medirá a Islandia, tras derrotar ayer a Corea del Sur (24-29) en un partido que se resolvió en la segunda mitad desde la portería nacional. Esta vez fue el guardameta barcelonista David Barrufet el que hizo la ‘hombrada’ del choque.
Los hombres que dirige Juan Carlos Pastor fueron otra cosa en defensa, aunque también tenían enfrente a un rival menos potente y más fácil de sujetar. No obstante, el partido transcurría igualado, pero dos exclusiones absurdas dieron ‘aire’ al combinado asiático.
Que los coreanos no son ninguna potencia se nota tanto en defensa como en ataque. No son jugadores extraordinarios, pero sí son aplicados y combaten siempre. No alcanzan una puntación de 10, pero son un ‘siete’ en casi todo.
Los rivales de España ayer corren, fintan, esquivan dificultades y nunca se rinden. Su bravura les convierte en una china en el zapato y la china se transfiguró en piedra a medida que avanzaba la primera parte, ya que la ‘roja’ no conseguía imponer lejanía alguna en el electrónico. Al contrario, con 8-7 (min. 20) hubo un momento en que se ‘atragantó’ la defensa asiática.
Afortunadamente, los españoles tuvieron ayer la intensidad que faltó otros días y en ataque apareció Albert Rocas, siempre aparece, y un Raúl Entrerríos del que ofensivamente no se tuvieron noticias hasta esta tarde (cuatro goles en la primera parte).
sin ventaja aparente. Los empates se sucedían a lo largo de los minutos. Corea hacía sus goles sin recurrir siquiera a uno de sus mejores jugadores, el central del Hamburgo Kyungshin Yoon. Sin embargo, el lateral izquierdo Paek fue un martillo para España que no puso más que un gol de por medio en esta fase. Con esa exigua ventaja se llegó al descanso (13-14).
Tampoco en la segunda parte se despegaba nadie. Un gol arriba era la frontera en la que España siempre se detenía. Era como si le faltara el salvoconducto imprescindible para pasar.
Todo fue así hasta el minuto 39, cuando los españoles se pusieron 17-19. Ése era el momento clave, el de ‘romper’ el encuentro ante el hundimiento defensivo del rival. Y lo fue.
Los hombres de Juan Carlos Pastor se pusieron cuatro arriba de la mano de un gran Albert Rocas (17-21, min. 42). España mantenía sólida su defensa, sin exclusiones. También David Barrufet se agigantó -veterano en partidos de alta tensión-, y de qué manera, en la portería. De esta manera, los coreanos comenzaron a desinflarse, se atascaron en 17 goles durante más de 10 minutos y se despojaron, al fin, de su habitual perseverancia.
La selección nacional se puso a defender en serio -enorme diferencia con el partido anterior de los de Pastor-, Prieto ayudó mucho en esa faceta, y a Corea del Sur se le hizo de noche. Ya no ‘fintaban’ como en la primera parte, ya no defendían igual, ni siquiera presionando a la desesperada. Nada fue igual que en el primer tiempo, así que la victoria española acabó siendo mucho más tajante de lo previsto (24-29).