Dice tener informes que afirman que no cometió incompatibilidad
Javier Lasarte ofreció en la tarde de ayer una rueda de prensa en el Parador de San Marcos. SECUNDINO PÉREZ
Daniel Álvarez León
Javier Lasarte compareció ayer ante los medios de comunicación, en una rueda de prensa sin opción a preguntas, para contestar a lo que calificó como su “linchamiento público y personal”. Y contestó atacando. “Dimití el día en que se publicaron las primeras informaciones. Y tengo que decir que mi dimisión fue un error y hoy así lo reconozco. Un error al que me empujaron y forzaron mis responsables directos en la Junta de Castilla y León, amenazándome con el cese y un borrón en mi expediente. La tarjeta de presentación de un funcionario”, dijo.
Solo esperó que “cuando todo acabe y se resuelva completamente el entuerto se den para sí el tratamiento que a mí me exigieron. La dimisión fulminante”.
El ex secretario territorial de la Junta consideró que las conclusiones de la investigación sobre la trama solar dadas a conocer ayer confirman lo que ya dijo: “Que la tramitación de los expedientes se había realizado con un escrupuloso respeto a la ley y a los trámites reglamentarios. Como cualquier otro expediente. Que no se había producido irregularidad alguna, que los plazos de tramitación no se habían acortado, que no he recibido ni un euro de subvención... En definitiva, que todo el caso es que no hay caso”.
Respecto a la apertura de un expediente disciplinario contra él por un presunto incumplimiento de la Ley de Incompatibilidades, Lasarte precisó que dispone de informes jurídicos que afirman que no hay incompatibilidad. “Así lo resolverá el expediente o los tribunales de justicia”, agregó.
El principal perjudicado de la supuesta trama solar dijo entender que “a quienes han hecho crecer esta bola de nieve, les resulte ahora muy difícil reconocer que no hay nada. Que nunca ha habido nada. Porque además tendrían que explicar por qué pusieron a rodar esta bola, por qué susurraron al oído de periodistas insidias y mentiras. Por qué se quería acabar conmigo y con otros funcionarios. Si acaso somos el objetivo de unos golpes dirigidos a otros”.
Reconoció sentir “amargura,porque quienes habrían tenido que defenderme -porque conocen mi trayectoria en la Delegación de la Junta en los últimos 13 años- fueron los primeros en arrojar sobre mí la duda de la sospecha”.
Agregó que también le produce amargura sospechar que, “a pesar de las conclusiones del informe hecho público hoy (por ayer), algunos seguirán vertiendo toda clase de infundios e insinuaciones sobre mi actuación, porque lo que ha quedado demostrado hasta hoy es que resulta bien barato enfangar la imagen de alguien. Quiero decir que no pararé en poner en marcha cuantas acciones jurídicas sean necesarias para limpiar mi imagen y mi honor”.
Finalizó su intervención dirigiéndose a los medios de comunicación: “Hoy se sabe ya que no ha habido nada irregular en la tramitación de mis expedientes. Lo que ahora se determina es si ha habido o no una falta administrativa. Pido que me dejéis de tratar como a un delincuente. Todos tenemos derecho a la presunción de inocencia”.