Gracias al apoyo de ICV será el ministro quien acuda a la Cámara el día 28
Joan Ridao (izquierda), conversa con Sáenz de Santamaríay el peneuvista Emilio Olabarria. efe
Agencias Madrid
Los políticos olvidan a menudo que no son sino asalariados de los ciudadanos. Su única razón de ser no es enriquecerse, sino administrar el patrimonio público y, en consecuencia, es al pueblo a quien deben rendir cuentas, cada día, cada hora, del destino de cada uno de los euros que gastan. Por desgracia, esa visión naif de la democracia no es compartida por el presidente del Gobierno, el socialista José Luis Rodríguez Zapatero, que hace del ejercicio del poder una alambicada mezcla de componendas entre profesionales de la política, con la sociedad siempre en un segundo y prescindible plano. Por ello, en lugar de acudir al Congreso para explicar con pelos y señales cuál será el futuro modelo de financiación autonómica, el inquilino de Moncloa ha preferido escudarse tras su ministro de Economía, Pedro Solbes.
En definitiva, el leonés no irá a la sede de la soberanía popular, para intentar así evitar el desgaste que supone subirse a la tribuna de oradores sin tener nada que explicar, salvo que su único plan consiste en dar más dinero a Cataluña.
Lo cierto es que la petición del Partido Popular para que Zapatero compareciera de manera extraordinaria en la Cámara Baja, una solicitud que tampoco es todo lo altruista que pudiera parecer, puesto que pretende el desgaste de su rival, fue rechazada con 28 votos en contra, 20 favorables y tres abstenciones en la Diputación Permanente celebrada ayer.Antes de la votación, la portavoz del PP, Soraya Sáenz de Santamaría, en una apasionada intervención, acusó a Zapatero de tener “temor” a enfrentarse a las preguntas de los diputados, por lo que prefiere esconderse “detrás de las anchas espaldas de Solbes”.
“Zapatero ha mentido tanto que su credibilidad hace aguas por todas partes. Será que no quiere quedar en evidencia después de perjurar que en España no hay crisis”, remarcó la popular.
La dirigente conservadora lamentó que sea el ministro de Economía quien, el próximo jueves 28 de agosto, tenga que explicar el reparto del dinero estatal entre las regiones, ya que “no está para dar clases a nadie”, puesto que, explicó, “ha sido incapaz de solventar la crisis económica. No se trata de discutir conceptos técnicos, sino de dar a los 45 millones de españoles algunas certidumbres políticas”, abundó la representante de la formación de Génova.
En cuanto al acuerdo logrado por el PSOE con ICV por el que los izquierdistas retiraron su petición de comparecencia a cambio de la promesa de Moncloa de cerrar un acuerdo sobre la financiación en un plazo máximo de tres meses, el PP cree que tal pacto solo pretende “ganar tiempo” para resolver el “monumental lío que Zapatero tiene montado en su propio partido a cuenta de la financiación”.
Al margen de la “perplejidad”manifestada por los partidos catalanes ante el cambio de postura de ICV -que, sin embargo, insistió en condicionar su apoyo a los Presupuestos a un acuerdo satisfactorio y “que respete el Estatut”-, el PSOE, por boca de su portavoz, José Antonio Alonso, defendió como “razonable” la comparecencia de Solbes y recordó que la negociación está todavía en su “primera fase”.