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Hasta dos millones de multa

Los lazos no sólo atentan contra una especie protegida legalmente, atentan contra el valor emblemático de una zona, su población y sus posibilidades de futuro. Este tipo de prácticas ilegales realizadas contra este ejemplar de oso pardo son una de las mayores amenazas para la conservación de la especie.
La persecución ilegal del oso pardo se considera un delito penal que puede ser castigado con la cárcel y cuantiosas multas económicas, desde 200.000 a más de dos millones de euros.
Según apunta Guillermo Palomero, de la Fundación Oso Pardo,los lazos no están colocados específicamente para los osos. Los furtivos están más interesados en especies como corzos o jabalíes. Sin embargo, estas trampas son capaces de hacer enormes daños a los plantígrados, como es el caso del oso de Páramo del Sil.
El Ministerio de Medio Ambiente es el organismo que coordina las tareas de protección a través de la Estrategia Nacional para la Conservación del Oso Pardo Cantábrico, aprobada por la Comisión Nacional de Protección de la Naturaleza el 19 de octubre de 1999. Además de por la normativa española, el oso está amparado también por la legislación comunitaria.
La Directiva Hábitats (Directiva 92/43/CEE del Consejo, de 21 de mayo de 1992) lo clasifica como ‘especie prioritaria, lo que supone que su conservación constituye una especial responsabilidad para las administraciones.

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