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La población se mantiene este año en unos 125 ejemplares

El mayor número se concentra en la zona occidental, en el Alto Sil

L.C. León
Según la información que ofrece la Fundación Oso Pardo a través de su página web la población osera cantábrica quedó fragmentada desde la primera mitad del siglo XX en dos poblaciones genéticamente incomunicadas, denominadas oriental y occidental.
La primera ocupa una superficie de aproximadamente unos 2.500 kilómetros cuadrados, que se extienden por los montes del Nordeste leonés, norte de Palencia y las montañas cántabras colindantes, así como por un pequeño sector asturiano en los concejos de Caso y Ponga.
Se calcula que en este núcleo sobreviven actualmente unos 25-30 ejemplares.
Por otra parte, la población occidental, que se distribuye por unos 2.600 kilómetros cuadrados , es la más importante, ya que incluye la mayor parte de la población cantábrica de osos, con un censo que actualmente se considera en torno a los 100 ejemplares.
Esta población se extiende parcialmente por los montes del Alto Sil leonés y ocasionalmente también por los montes contiguos de Lugo, aunque es en Asturias donde ocupa mayor superficie.
En León, los osos se localizan principalmente en los municipios de Villablino, Palacios y Páramo del Sil, mientras que en Lugo suelen ser vistos en los municipios de Cervantes y Navia de Suarna.
Los concejos asturianos donde habitan preferentemente son Cangas del Narcea, Degaña, Somiedo y Belmonte de Miranda, que es donde se contabiliza el mayor número de reproducciones cada año, aunque también se localizan ejemplares en los concejos de Proaza, Allande, Ibias, Tineo, Salas, Yernes y Tameza, Quirós, Teverga, Lena, Grado y Santo Adriano.
El oso pardo cantábrico es un animal tan escaso y esquivo que pocas veces se deja ver, según indica la Fundación.
Además suele frecuentar parajes abruptos y recónditos, por lo que no resulta fácil observarlo o tener un encuentro fortuito con él. Sin embargo, algunos de sus rastros se detectan con mayor facilidad, localizándose muchas veces en las mismas pistas y caminos que utiliza el hombre. Huellas, excrementos, arañazos y mordiscos sirven a los guardas y naturalistas de la Fundación Oso Pardo para detectar su presencia.
El necesita áreas muy extensas para sobrevivir, ya que depende de una amplia variedad de hábitats donde encontrar alimento y refugio. Aunque puede decirse que explota la casi totalidad de los hábitats que le ofrece la montaña cantábrica, el medio del que resulta más dependiente es el ambiente forestal integrado por bosques de robles, hayas, abedules, serbales y otras especies productivos en alimento y que constituyen un hábitat trascendental.

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