Cuatro personas que vieron la muerte pasar ante ellos recuerdan cómo lo vivieron
Julio Chicote sobrevivió a un accidente en la mina, un derrumbamiento le dejó sepultado. estefanía niño
I.H. León
De las tragedias, se cuentan los muertos, los que perecieron en siniestros impredecibles como el que esta semana ocurría en el aeropuerto de Barajas. Cifras que asustan y que no dicen nada de las personas que murieron. Se les ha llorado, se ha sentido su pérdida. Pero hay que destacar también a los que se salvaron. De este incomprensible y lamentable suceso han vivido 17. Ellos podrán contarlo del mismo modo que hoy otros cuatro testimonios relatan en estas páginas cómo esquivaron la muerte y cómo desde entonces se enfrentan a la vida.
A Julio Chicote un derrumbamiento en una mina le dejó sepultado. Sus compañeros lograron sacarle con vida tras unas angustiosas horas en las que toda su vida desfiló por su cabeza. Después de una lenta y dura recuperación retomó su vida normal, eso sí, lejos de la mina, el accidente le jubiló de este oficio con 39 años.
Carolina del Blanco. Viajaba en los vagones que explotaron en Madrid en 11 de marzo de 2004. El susto fue desmedido y las imágenes que allí presenció imborrables. Pero ella tuvo la oportunidad de rehacer su vida.
Benito Fuertes, una de tantas víctimas de la carretera. Por un momento los médicos dudaron que pudiera salvarse, pero lo hizo, y ahora conduce de nuevo por León.
Jaime Lobo se enfrentó al mal endémico de la época actual, el cáncer, y lo venció.