La delegación nacional dice adiós a los Juegos Olímpicos con un total de 18 medallas, entre ellas, cinco de oro
europa press / pekín
La delegación española se marcha de los Juegos Olímpicos de Pekín con un total de 18 medallas, una cifra que deja muy cerca la lograda en Atenas hace cuatro años (19), pero lejos de Barcelona’92 (23), tras una cita donde muchas de las bazas cumplieron y donde en 10 ocasiones rozamos un bronce que podrían haber cambiado el resultado final.
Deportistas como Rafa Nadal, Gervasio Deferr, Gemma Mengual y las ‘sirenas’, Joan Llaneras, David Cal y los regatistas no fallaron y sumaron algún metal, mientras que por equipos, el baloncesto, el hockey hierba y el balonmano consiguieron también preseas.
Sin embargo, en el lado contrario, también se encuentran las decepciones, encabezadas por nombres como Javier Gómez Noya en triatlón, o ‘Paquillo’ Fernández en atletismo, un deporte que se marcha de vacío por primera vez en 16 años.
De todos modos, también hay que tener en cuenta que España sumó cinco oros, lo que iguala la segunda mejor marca, conseguida en Atlanta 1996, donde se lograron los mismos metales que en la capital china.
La delegación comenzó por todo lo alto conquistando un oro el primer día por medio de Samuel Sánchez en la prueba de ruta, éxito que fue secundado al día siguiente por José Luis Abajo, bronce en espada en uno de los pocos combates por el tercer puesto que ganaron los deportistas patrios.
Luego hubo que esperar una semana para sumar la tercera presea, un nuevo oro, por parte del ‘pistard’ Joan Llaneras, pero al día siguiente ‘llovieron’ cuatro metales: el oro de Rafa Nadal y las platas de ‘Vivi’ Ruano y Anabel Medina, Gervasio Deferr (suelo), y del 49er de Iker Martínez y Xabi Fernández, ésta teñida de polémica por la actuación de los daneses y que no se confirmó hasta la penúltima jornada.
Leire Olaberría (bronce en puntuación) y el dúo Llaneras-Tauler (plata en madison) confirmaron al ciclismo en pista como una de las mejores fuentes de medallas olímpicas. Los éxitos continuaron con otra nueva plata, la primera en la historia de la sincronizada española, gracias a Gemma Mengual y Andrea Fuentes, y con el cuarto metal dorado, el del Tornado de Fernando Echávarri y Antón Paz.
Las últimas preseas en la capital china tuvieron como protagonistas a los palistas. David Cal se tuvo que conformar con dos platas en las dos distancias de C-1, pero hubo la compensación del sorprendente oro del K-2 500 de Carlos Pérez y Saúl Craviotto.
El medallero se cerró con los subcampeonatos en equipos de sincronizada, en el hockey hierba masculino y en el baloncesto, y un nuevo bronce en el balonmano.
De todos modos, hasta en 10 ocasiones, los deportistas nacionales se quedaron a un paso del bronce y evitar el odiado cuarto puesto, el que no te permite entrar en los libros de historia y el que te condena a no regresar con un metal colgado del cuello a tu llegada a Barajas.
triatlón, la decepción. Desde el más sufrido, el que impidió certificar su dominio en triatlón al mejor de la disciplina, Javier Gómez Noya, hasta aquellos que hubieran supuesto una grata sorpresa si hubieran culminado con una medalla, como el caso, de Esther San Miguel en judo.
Por otro lado, ocho segundos separaron al madrileño Alberto Contador de subir al tercer escalón del podio en la contrarreloj después de acudir a la cita sin la preparación adecuada.
Mientras tanto, la catalana María Vasco perdió también la tercera plaza en el tramo final de los 20 kilómetros marcha. La regatista sevillana Marina Alabau, que llegaba a Pekín como líder del ranking de RS:X, no rindió a su nivel en la ‘Medal Race’ finalizando cuarta, la misma posición en la que acabó el joven Ander Elosegui en aguas bravas.
En la quinta posición, pero con la misma sensación, se quedaron las judocas Esther San Miguel y Leire Iglesias, Juan Antonio Ramos en taekwondo o la luchadora vasca Maider Unda, derrotados en la búsqueda de un bronce con sabor dulce.