El equipo de Juan Carlos Pastor logra la tercera medalla en 12 años al batir a Croacia tras una gran segunda parte
El combinado dirigido por Juan Carlos Pastor festeja en el podio el éxito cosechado. / esteban cobo (efe)
j. a. moreno (efe) / pekín
La selección española se colgó ayer su tercer bronce olímpico en 12 años después de ganar a Croacia (29-35) en un duelo marcado por el desplome de los balcánicos en una segunda parte, donde los campeones olímpicos en Atenas 2004 encallaron ante el brío, el empeño y la viveza de la ‘roja’.
Sin embargo, el guión del encuentro empezó de otra manera. El combinado nacional tardó cuatro minutos en ver la portería. Alberto Entrerríos, que estaba físicamente ‘tocado’, marcó un gol que estuvo vigente hasta el minuto siete, síntoma de que los hombres de Juan Carlos Pastor salieron bloqueados en ataque. Jugaban muy rápido, sin pausa alguna y con demasiado apremio.
Sin embargo, la ‘roja’ salió ‘enchufada’ en defensa y Hombrados también. Con el pivote muy abierto, el bloque rival buscaba los huecos que los españoles se empeñaban en sellar. La cosa no iba mal 5-5 (min. 12).
La única rémora era no aprovechar las superioridades, pero eso no es nuevo, es un déficit adherido al equipo patrio. Por el contrario, dos exclusiones de Belaustegui lastraron a los de Pastor, y los croatas se marcharon 8-6, pero España recurrió a Prieto e Iker Romero para equilibrar la balanza. Una diana de Juanín García puso a los españoles por delante (9-10).
Albert Rocas, el mejor del combinado durante todo el torneo olímpico, no estuvo ayer especialmente ‘iluminado’, pero el conjunto de Pastor fue un equipo unido, y donde no llegaba uno llegaba el de al lado. Solo así se podía contrarrestar la fortaleza de Ivano Balic y los suyos.
El central balcánico se fue al banquillo con un amago de lesión muscular pero volvió aún con más fuerza. Su talento siempre marca las diferencias. Ayer también, y Croacia, última campeona olímpica, se fue al descanso dos arriba con España otra vez ‘bloqueada’ en ataque, sobre todo desde los nueve metros.
control y ritmo. Los chicos de la ‘roja’ parecían físicamente más enteros, pero Croacia manejaba mejor el ritmo. Su control fue admirable en esta fase, siempre inteligentes y eligiendo la mejor opción. El meta ‘Joseja’ Hombrados paró, y mucho, pero al descanso el 14-12 no hacía sino reflejar el notable sprint final de los croatas.
Un parcial de 3-0 en la reanudación cambió el estado del partido. De la mano del meta del Ciudad Real y de Víctor Tomás, España se puso 14-15. Fue una fase valiente, colérica y decidida de los españoles y el cuadro ‘ajedrezado’ se tambaleó. Sin embargo, los gigantes no se desploman fácilmente y los croatas todavía aguantaron algunos minutos más en pie, aunque no mucho.
más entera. Que España estaba más entera en el aspecto físico era una evidencia, por eso el envite acabó siendo una ‘riña’ de la fuerza y la velocidad contra la técnica y la experiencia.
Pastor se agarró a sus extremos, Juanín, Víctor Tomás y Davis, para colocar un 19-21 en el electrónico que ya invitaba al optimismo. Durante mucho tiempo, el bloque nacional estuvo dos goles arriba. Mediado el segundo período se puso 22-26. Los de Pastor ya estaban hilvanando la cinta de la medalla y el técnico lo sabía. ¡Ya lo tenemos!, decía desde el banquillo.
Croacia se paró en seco en la frontera de los 22 tantos. Ahí estuvo el partido. Balic aparecía cansado y España apretó todas las clavijas en defensa. Las luces en ataque las encendieron entre todos, Belaustegui, Iker Romero, Alberto Entrerríos o Prieto, todos ayudaron para subir al tercer escalón del podio mientras a Croacia se le fundían los plomos.
La selección española tuvo ayer alma de auténtico equipo. La medalla fue la consecuencia lógica de su espíritu solidario. Es el tercer bronce en unos Juegos Olímpicos en 12 años. El balonmano nacional sigue arriba.