Clemente sigue su periplo triunfal por las montañas ‘enemigas’
Cabero y ‘El Junco’ durante la final de semipesados en la que se impuso el de Tendal. M. MARCOS
Fulgencio FernándezPosada de V.
Clemente Fuertes, con estampa y estatura suficiente para que le llamen ‘El Junco’, es una de especie de caballero andante de la lucha, al que le gusta leer y escuchar viejas historias de este deporte, hablar con los antiguos, recordar sus hazañas.
Y, como buen caballero andante, también necesita en su caminar molinos a los que enfrentarse, entuertos que ‘desfacer’ y por eso goza ejerciendo de hidalgo de la Sobarriba, de La Ribera, subiendo a enfrentarse a sus rivales en la montaña, ganando en territorio ‘enemigo’, enseñar lo que es amara a Dios en tierra de indios, que decía un amigo suyo.
Ayer tomó otro molino, en la Alta Montaña y continuó así la impresionante racha que lleva desde que la Liga subió para tierras montañesas. Y no era un día fácil pues la noche anterior era la fiesta de su segundo pueblo, Valdefresno, y se juntó la noche con el día, hasta el punto que no se levantó ni a ver a su amigo Juanín triunfar en Pekín, colgándose la medalla. Pero salió del trance, pese a tener dos rivales duros en su camino. Álvaro no le planteó ayer tantos problemas como otros días pero ‘Sansón’ Cabero sí. Estuvieron mucho tiempo a cero, le tuvo después Cabero ‘controlado y casi vencido’ con una cadrilada pero salió ese Clemente ‘anguila’ que se escapa de todo y le dio la vuelta a la caída. Después ya remató a la contra y, por unos segundos, salió aquel Clemente al que le gusta meterse en las aspas del molino.