La campaña de Obama entra en su fase crítica con la Convención Demócrata de Denver, en la que asumirá la candidatura de su partido
Un gran dibujo de Obama preside la entrada de un parque de atracciones de Denver, donde los demócratas realizan su Convención. CHRIS WATTIE (reuters)
Europa Press Denver
El candidato demócrata a la Presidencia de Estados Unidos, el senador por Illinois Barack Obama, inicia esta semana su asalto final a la Casa Blanca en un halo de gloria. No se espera menos de la Convención Nacional del partido que comenzará hoy en el estadio Invesco Field at Mile High (Denver, Colorado) hasta el jueves, en un fin de fiesta abanderado por el ex vicepresidente Al Gore, y en el que Obama aceptará su condición definitiva de nominado el mismo día en el que se cumplirá el 45 aniversario del legendario discurso Tengo un sueño, que pronunciara el fallecido reverendo Martin Luther King en el Lincoln Memorial de Washington DC en 1963.
Para entonces, la cúpula demócrata en su totalidad -incluido el recién nombrado candidato a la Vicepresidencia, Joe Biden-, habrá expresado su devoción total por el líder afroamericano. “Todo está diseñado”, apuntan desde el New York Times, para un cónclave que en realidad se parece más a “una miniserie de cuatro noches de duración, con una audiencia potencial de más de 20 millones de personas”.
No obstante, la Convención no está exenta de desafíos. El equipo de Obama tiene cuatro días para levantar la imagen de su candidato, de quien el Partido Republicano ha puesto en duda en numerosas ocasiones su patriotismo y su capacidad para dirigir efectivamente a las tropas estadounidenses en un conflicto armado. Pero, sobre todo, el objetivo más importante de esta celebración será definir los términos de enfrentamiento entre los aspirantes a la Casa Blanca: el cambio de Obama frente al más de lo mismo representado por John McCain, que en septiembre asumirá finalmente su condición de candidato republicano en Minneapolis.
“Existen dos imperativos estratégicos prioritarios en la Convención”, explicó el encuestador demócrata y jefe de campaña del candidato de la formación en 2004, John Kerry, Mark Mellman. “Uno es hacer que la gente se ponga cómoda con Barack, el otro es definir la carrera electoral con claridad, estableciéndole como un factor de cambio, y a McCain como continuación de las políticas de Bush, tanto a nivel nacional como en el extranjero”, indicó. Para una de las principales estrategas de la campaña Anita Dunn, “se trata de aclarar la idea de que los comicios se realizarán entre dos candidatos y dos partidos políticos”.
La Convención de Denver, con todo, ha sido programada como una fiesta. Cualquier tensión política ha sido resuelta con semanas de antelación para evitar trasladar una sensación de debilidad interna frente a la rotunda nominación de McCain. Sin embargo, según indicó el conservador Wall Street Journal, algunos elementos cercanos a la senadora Hillary Clinton -la gran perdedora de las primarias demócratas- se encuentran “descontentos” con la forma en la que el equipo de Barak Obama ha tratado a la ex primera dama, acuciada por las deudas tras la carrera, y que no ha recibido ninguna ayuda de esa máquina de recaudar que es la campaña del líder afroamericano.