El actual aeropuerto de León es un servicio público considerado esencial para el desarrollo de la provincia y está costando mucho esfuerzo y dinero público sacarlo adelante en dura competencia con otros regionales y nacionales; por esta razón resulta inconcebible que no ofrezca a los pasajeros un servicio impecable de taxi y autobús, algo que ocurre casi todos los días, en los que muchos pasajeros tienen que esperar entre media hora y una hora para ser trasladados a la ciudad. El problema no es nuevo, porque ya ha sido denunciado por este periódico en varias ocasiones, sin que los responsables de solucionarlo tomen cartas en el asunto más allá de ‘parches’ puntuales. En concreto, el problema de taxis, que se detecta casi a diario cuando coincide la llegada de dos o más vuelos, es que los que hay son a todas luces insuficientes porque a la instalación aeroportuaria sólo acuden los de la Virgen del Camino y los de San Andrés, por decisión de sus ayuntamientos en defensa de los intereses de sus taxistas. En cuanto al autobús el problema es similar, porque ninguno de los ayuntamientos implicados puede ofrecer servicios en otros municipios. La Junta tiene pendiente desde hace años el consorcio del transporte metropolitano, que se inscribe en un marco más amplio de unas directrices para todo el alfoz de León. El daño que se está haciendo al aeropuerto de León y con ello a los intereses de todos los leoneses evidencia la necesidad de acelerar la puesta en marcha de este plan metropolitano. Los alcaldes del alfoz y el de León deben ser conscientes de que si no ceden en sus intereses particulares nunca se podrá llegar a un acuerdo y son por tanto los principales responsables de que una situación tan anacrónica como la que vive el aeropuerto de León se mantenga sin solución a lo largo de los años.