Agencias Nueva York
El recuerdo del asesinato en Dallas de John Fitzgerald Kennedy rondó ayer por la mente de los asistentes a la Convención demócrata, que leyeron sobresaltados que las autoridades de Denver, en colaboración con el FBI, habían detenido a tres hombres en conexión con un supuesto complot para asesinar a Barack Obama durante el cónclave que el partido celebra en la capital de Colorado. Sin embargo, horas después, el fiscal estadounidense, Troy Eid, descartaba que estos individuos -vinculados con grupos racistas- representaran «una amenaza real».
Todo comenzó el domingo, cuando la Policía detuvo en Aurora (Colorado) a un hombre, Tharin Robert Gartrell, de 28 años. que circulaba en una camioneta “de forma errática”. En el maletero encontraron dos rifles con mira telescópica, un chaleco antibalas, documentación falsa varios walkie-talkies y metanfetaminas.
Las posteriores pesquisas condujeron a los agentes a la captura de Nathan Johnson, de 32 años, localizado horas después en un hotel de Denver, y de Shawn Robert Adolf, de 33 años.
Durante los interrogatorios, uno de los detenidos declaró que habían planeado disparar contra Obama el jueves, día en el que el candidato acudirá a Denver para aceptar la nominación como candidato presidencial. El móvil, impedir que un afroamericano pueda llegar a ocupar el Despacho Oval de la Casa Blanca. En todo caso, la Fiscalía de EEUU restó importancia a la amenaza, por considerar que el supuesto complot carece de credibilidad.