El Kremlin prueba un proyectil que puede alcanzar 10.000 kilómetros, como reacción a la barrera que Washington va a construir en Polonia
Una mujer georgiana llora durante el entierro de un grupo de soldados muertos durante el conflicto en Osetia del Sur. EFE
Agencias Moscú
Rusia sigue desoyendo las advertencias de la OTAN y gran parte de la comunidad internacional, que llevan semanas criticando su actuación en la crisis con Georgia, y ayer dio un nuevo golpe de efecto. El portavoz de las Fuerzas de Cohetes Estratégicos del Kremlin, Alexander Vovk, confirmó que su país probó con éxito un misil balístico intercontinental que, entre otras características, es capaz de traspasar cualquier escudo enemigo.
El anuncio se produjo una semana después de que Estados Unidos y Polonia ratificasen la construcción en territorio de este último de la polémica barrera antimisiles norteamericana, que contará también con infraestructuras en la República Checa. La iniciativa no tiene el beneplácito de Moscú.
En concreto, se trata del misil Topol (RS-12M), que recorrió unos 6.000 kilómetros desde la base espacial de Plesetsk, en la provincia de Arjanquelks, antes de estrellarse en un objetivo en Kamchatka. «Impactó con precisión en el blanco, demostrando su capacidad de destruir objetivos puntuales fuertemente protegidos», aplaudió el portavoz ruso. Este tipo de proyectiles pueden alcanzar distancias de hasta 10.000 kilómetros y transportar una cabeza nuclear de 550.000 toneladas.
Vovk reconoció que su país trata de mejorar las características de su armamento en respuesta al escudo de Estados Unidos y citó varios de los aspectos que ahora deberá tener el arsenal ruso. “Estas medidas incluyen mejorar la capacidad de sigilo, una variación en la trayectoria de vuelo y el uso de cabezas nucleares capaces de penetrar en cualquier escudo antimisile”», afirmó a este respecto.
Mientras, la actitud rusa en la crisis con Georgia podría traerle consecuencias no esperadas. El ministro galo de Exteriores, Bernard Kouchner, cuyo país preside la Unión Europea este semestre, manifestó ayer que se contemplan «sanciones» contra el Kremlin, si bien recalcó que hay que esperar para ver qué ocurre en la cumbre europea del próximo lunes.
Los 27 países de la UE celebrarán una reunión extraordinaria en Bruselas para hablar de la crisis en Georgia y el futuro de sus relaciones con Rusia, que el martes reconoció la independencia de las regiones separatistas georgianas de Osetia del Sur y Abjasia. «Se contemplan castigos y otros muchos medios», adelantó Kouchner en una rueda de prensa en París, en la que tampoco descartó que en la cita se acuerde el envío de una delegación europea a Moscú.
El Ministerio de Exteriores puntualizó, posteriormente, en un comunicado, que, “en lo que concierne a la posición de Francia”, Kouchner “no ha evocado propuestas de sanciones respecto a Rusia. Él ha mencionado que, si ciertos lo contemplan, la posición de Francia como presidenta del Consejo es obtener una decisión común de toda la UE”, matizó durante su intervención ante los medios.