Agencias Santiago
En contra de las apuestas de la gran mayoría de analistas políticos y de buena parte de los propios socialistas, el presidente de la Xunta de Galicia, Emilio Pérez Touriño, dejó ayer en agua de borrajas todas las previsiones de un adelanto electoral en la región atlántica.
Tras la primera reunión del Consello Ejecutivo tras el período estival, Touriño compareció en rueda de prensa para descartar una cita con las urnas este otoño. “Respondo a la palabra dada”, proclamó el dirigente regional antes de recordar su compromiso de agotar la legislatura.
Pese a los rumores y críticas que se han oído en las últimas semanas, Touriño ha mantenido la incógnita hasta el final. «No hay emergencia, debilidades ni circunstancias de inestabilidad» que aconsejen anticipar la consulta, puntualizó.
En todo caso, el gallego reconoció que la cuestión del adelantó “estaba ahí” y que ha escuchado “muchas opiniones” a lo largo de este mes, pese a lo cual siempre ha tenido “clara” su decisión frente a las presiones de sectores de su partido, que querían una convocatoria inminente para no coincidir con las europeas de junio de 2009 ni con las vascas, que, según todos los indicios, podrían celebrarse entre marzo y abril del año próximo, así como para adelantarse a un posible recrudecimiento de la crisis económica y la consiguiente factura en votos para el partido gobernante.v En cualquier caso, el jefe del Ejecutivo autonómico, que dijo haber aprovechado la visita a Galicia del presidente del Gobierno central, José Luis Rodríguez Zapatero, para trasladarle su decisión, consideró “legítimas” las voces que reclamaban un adelanto, aunque espera ser testigo de una “rectificación” de los que decían que la decisión estaba tomada desde la dirección del PSOE en Madrid.