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RUTA / Un viaje por la provincia

Boñar-Lillo por las ramas

Desde Boñar a Lillo, Redipollos y Cofiñal para ver árboles singulares

El pinar de Puebla de Lillo es uno de los grandes alicientes de esta ruta que va desde Boñar a Lillo, de árbol en árbol. ALFREDO HURTADO

Fulgencio Fernández Lillo
Alo largo del verano hemos venido recomendando viajes a lugares singulares en los que el viajero o caminante iba a encontrar un árbol realmente espectacular, algunas de las joyas de nuestros bosques o pueblos, que de todo hay.
No vamos a abandonar esta filosofía para el último fin de semana del mes de agosto, con la diferencia de que en esta ocasión proponemos un recorrido en el que se pueden ir haciendo visitas a un buen número de variadas especies, con árboles realmente singulares y atractivos.
En los anteriores viajes lo hacíamos con una guía reciente, para este recuperamos un precioso y documentado catálogo realizado hace años por Alicia García, Pablo Juárez y Carlos Martínez para este periódico, entonces bajo la cabecera de La Crónica 16 de León.
El recorrido propuesto sale de Boñar, la que durante tanto tiempo se llamó la Villa del Negrillón precisamente por un árbol, y Puebla de Lillo, con viajes posteriores desde la localidad del torreón a las cercanas Redipollos y Cofiñal.
Arrancamos en Boñar y para no sentir nostalgia de su negrillón, hoy ya ‘fallecido’, podremos visitar en el mismo pueblo un precioso y espectacular abeto (de más de 20 metros) que esconde una casa que a instancia de Lino Martínez levantara allí el recordado Julio del Campo; después podemos partir hasta el cercano enebro de Pardomino, en el que además de este majestuoso árbol podremos contemplar otro tipo de comunidades que se sitúan sobre las rocas calizas.
Y de Boñar, hasta Lodares, en el pantano del Porma. Allí está el tejo de la Peña de San Pedro, que se alza dominante a la orilla del embalse (en Las Canales).
Y desde allí subimos a Lillo. Con visitas al roble de la Loma de la Cerra, en el llamado Monte de la Cofradía, con más de 8 metros de diámetro. Estando en este pueblo es inevitable acudir hasta el pinar de la Vega Bajera, en la carretera de Tarna, con preciosos pinos albares y en una ‘vega’ en la que se multiplican las especies.
Antes de realizar las cortas excursiones a Redipollos y Cofiñal es recomendable una última visita en Lillo, a otro tejo del monte Yllarga.
Vamos hasta Redipollos, un puablo y un viaje que siempre merece la pena, para ver un curioso árbol, el tilaron de Castrovelloso, con 7 de perímetro en su base. Todos los montes de este pueblo son un hallazgo y una gozada.
Y cerramos el viaje en Cofiñal, visitando su precioso espino maetero de Villardefrancos. Nada que decir, lo mejor es verlo.

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