Del Toro muestra más vulnerable al superhéroe creado por Mike Mignola
Selma Blair y Ron Perlman vuelven a protagonizar la nueva entrega de los personajes de cómic creados a mediados de los noventa por Mike Mignola. UNIVERSAL
Joaquín Revuelta León
Surgidos a la sombra de otros más relucientes superhéroes del cómic, como los X-Men o los 4 Fantásticos, los protagonistas del cómic de Mike Mignola llevan a duras penas su condición de ‘diferentes’ como consecuencia de sus extraordinarios poderes que han decidido utilizar para combatir a las fuerzas del mal, aunque en el caso de Hellboy, el protagonista de la función, naciera de las mismas llamas del infierno y fuera enviado a la Tierra por el diabólico Rasputín para hacer el mal. Por eso los humanos desconfían de él, así como del telépata Abe Sapien (Doug Jones) y de la incendiaria Liz Sherman (Selma Blair), que se presentan en esta ocasión más vulnerables que de costumbre. La manera en que Del Toro los hace equiparables a otros monstruos románticos de la historia del cine (Frankenstein o la criatura anfibia de ‘La mujer y el monstruo’) es uno de los aciertos de una película algo irregular cuyo prólogo remite estéticamente al comienzo del ‘Drácula’ de Coppola y que tras unos inicios un tanto titubeantes, aunque repletos de acción, remonta el vuelvo gracias al tono romántico que el mexicano imprime a la acción. La segunda apuesta del fin de semana lleva por título ‘Los girasoles ciegos’ y supone la vuelta del director José Luis Cuerda a un territorio en cierto modo ya explorado en ‘La lengua de las mariposas’. De nuevo contó con Rafael Azcona (en el que sería su trabajo póstumo) para convertir en guión la novela homónima de Alberto Méndez ambientada durante la posguerra y tomando como principal eje narrativo el relato del cura lascivo.