UNA IMAGEN Y 222 PALABRAS

Los odiados |
Un día aquellos locos de la imaginación y la protesta se empeñaron en que bajo los adoquines está la arena de la playa. Lo escribieron en todas las esquinas en las que habían grabado a sangre y fuego que la imaginación al poder. Y enfadaron al Poder, que nunca quiere que su espacio sea ocupado por la imaginación, ni por nadie; ya están ellos allí y sobra. Al menos eso creen. Así fue como olvidaron aquel movimiento nacido en Filadelfia, como tantas otras protestas e inconformismos. Y en aquel Madrid de la movida se hicieron con un hueco, con un espacio, con una palabra, grafiteros como Muelle, La Rata, Glub o, posteriormente, el leonés Dr. Hoffman. Gentes que hacían de una pared olvidada un espacio para sus editoriales y un rincón para su arte. Gentes respetadas en su mundo y sobre cuyas vidas volvieron a colgar el sambenito de que estaban empeñados en que bajo los adoquines está la playa. Siguen existiendo, siguen viviendo su propia cultura, su mundo, su noche, su rincón, su firma, su número. Ellos conocen sus firmas, sus mensajes, sus cuerpos dibujados pero sobre ellos siguen cayendo nuevas mentiras lanzadas desde la secta de las paredes limpias. ¿Quién te ha dicho que una pintada de ‘Vota no sé qué’ es un grafiti? De los adoquines sale arena. Aviso. |
![]() Mauricio Peña |
![]() Fulgencio Fernández |
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